La Casa Blanca defendió este miércoles la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de llamar al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para solicitar que se revocara la suspensión del delantero Folarin Balogun durante el Mundial, una intervención que desató fuertes críticas en el futbol internacional.
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Andrew Giuliani, director del grupo de trabajo de la Casa Blanca para el Mundial, aseguró que el Gobierno actuó correctamente y negó que la llamada sentara un precedente inaceptable. Explicó que, tras la expulsión de Balogun frente a Bosnia y Herzegovina, Trump, Giuliani y el secretario de Comercio, Howard Lutnick, acordaron contactar a Infantino.
Un día después de esa conversación, el Comité Disciplinario de la FIFA dejó sin efecto la sanción al atacante con base en el artículo 27 de su Código Disciplinario, una decisión poco habitual que provocó protestas de varias federaciones y reavivó las críticas por la cercanía entre Infantino y Trump.

Giuliani sostuvo que Estados Unidos solo buscó garantizar el juego limpio y defendió la intervención al afirmar que "logramos que se anulara esa tarjeta roja, que nunca debió haberse mostrado".
Asimismo, reiteró las sospechas expresadas por Trump sobre el árbitro brasileño Raphael Claus, al señalar que estuvo vinculado a una investigación sobre presuntas irregularidades en el futbol carioca.
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No obstante, reconoció que Claus no fue investigado como sospechoso, sino que figuró únicamente como testigo. Aun así, insistió en que el árbitro no debió recurrir a la repetición en cámara lenta del VAR para evaluar la jugada que terminó con la expulsión de Balogun.



