En nuestra travesía mundialista por suelo estadounidense tocó el segundo destino en dos días. Manejamos unos 337 kilómetros de Dallas hasta Houston en las extensas y anchas carreteras de este país.
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Houston tampoco nos recibió con carteles gigantes, ni postes decorados con los colores de United 2026. Parecen días normales en esta ajetreada ciudad, que es llamada la capital mundial de la industria petrolera y también es famosa por tener la base de exploración espacial más grande del mundo (de la NASA).

Nosotros cambiamos la célebre frase de "Houston, tenemos un problema", de la vida real en 1970, en una misión espacial (Apolo 13) y luego plasmada en el cine, por: "Houston, no tenemos ningún problema", ya que nos han tratado bien y ya pudimos saludar a varios guatemaltecos que viven en esta zona.
Pero volviendo al futbol, estuvimos en el NRG Stadium, llamado para el Mundial con el nombre de la ciudad (Houston) y que este domingo tendrá su primera función con el tetracampeón del mundo Alemania, ante la debutante Curazao.

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De entrada llamó la atención lo aclimatado. Antes de recibir la frescura del aire acondicionado tuvimos que caminar más de un kilómetro bajo el sol inclemente desde donde está la gran puerta de acceso en el perímetro de seguridad. El calor no da tregua; la temperatura promedió durante el día los 33 grados centígrados.
Ya adentro, un lujo. Aire fresco en todos lados. Parece un gran gimnasio (porque tiene techo y es retráctil), pero en realidad es un recinto inmenso con capacidad para 72 mil 200 personas.
Que retumbe, porque la acústica es más fuerte, y que ya ruede el balón en otra de las sedes mundialistas que visitamos.



