Expertos afirman que los resultados de las elecciones podrían influir en el país y cambios inmediatos en las políticas de Washington.
OTRAS NOTAS: Así está el panorama para las elecciones de medio término de Estados Unidos
Las elecciones de medio término que se celebrarán en Estados Unidos el próximo 3 de noviembre podrían tener repercusiones para Guatemala en aspectos de cooperación, seguridad, migración y economía.
Ante esa coyuntura, analistas consultados no prevén cambios inmediatos en las decisiones de Washington, aunque sí en los controles y el margen de acción de Donald Trump.
Los expertos sostienen que las prioridades estadounidenses respecto de Guatemala responden a intereses de Estado que trascienden a los partidos políticos y que la política exterior no cambiará de manera automática.
Sin embargo, advierten que una nueva composición del Congreso puede influir en los presupuestos, la supervisión de las medidas migratorias y las negociaciones económicas.
En la próxima jornada electoral estadounidense se renovarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes y se disputarán 35 puestos del Senado.
También se elegirá a los gobernadores de 36 estados, además de numerosas autoridades legislativas estatales y locales, algo que destaca es que actualmente, el Partido Republicano controla ambas cámaras, pero eso podría cambiar próximamente.

Cooperación y seguridad: apoyo seguirá
Roberto Wagner, experto en política internacional, consideró poco probable que una eventual mayoría demócrata altere las prioridades de Washington en sus relaciones con Guatemala.
Argumentó que la conducción cotidiana de la política exterior corresponde principalmente al presidente y al Departamento de Estado, por lo tanto, un cambio en la integración legislativa no significaría necesariamente una revisión de los acuerdos existentes.
A su criterio, la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado es una agenda compartida por republicanos y demócratas.
El experto aclaró que eso no significa que el Congreso carezca de influencia, pues identificó como posible punto de variación las asignaciones de fondos para programas de cooperación.
Esto pasaría si algunos legisladores cuestionan acciones militares o iniciativas de seguridad y defensa, lo cual podrían impulsar revisiones en las comisiones encargadas de las apropiaciones presupuestarias.
En ese escenario, el efecto sobre Guatemala se produciría principalmente por cambios en la disponibilidad de recursos, y no necesariamente por el abandono de objetivos estratégicos.
LEA MÁS: EE.UU. destaca fortalecimiento militar de Guatemala para combatir al narcotráfico
"Los memorandos y proyectos de cooperación acordados con organismos estadounidenses tampoco quedarían automáticamente sin efecto", precisó el internacionalista.
Respecto del entorno político posterior a los comicios, Wagner no descartó que el Gobierno de Trump incremente sus exigencias hacia países de la región si enfrenta un resultado adverso para su partido.
Destacó que en un escenario hipotético, podrían variar las formas de presión diplomática, pero permanecerían los objetivos centrales de Washington en Guatemala, incluso en un año previo a las elecciones generales en el país.
Migración: no significa freno a deportaciones
Javier Corona, politólogo con especialización en Relaciones Internacionales, centró su análisis en la distribución de facultades entre las instituciones estadounidenses.
Explicó que el presidente conserva herramientas ejecutivas importantes para ejecutar medidas de control fronterizo y deportaciones, mientras que el Congreso puede modificar legislación, condicionar presupuestos y ejercer supervisión.
El politólogo consideró que un cambio de mayoría legislativa podría reducir o ampliar el margen político de Trump sin traducirse en una modificación inmediata de sus políticas migratorias. "Si los demócratas obtuvieran el control de alguna de las cámaras, podrían aumentar los cuestionamientos sobre procedimientos migratorios y las exigencias de información a las autoridades", explicó.

Corona agregó que también existiría espacio para nuevas disputas sobre el financiamiento de determinadas operaciones. Sin embargo, recordó que "ya hay recursos aprobados para ejecutar parte de esas políticas", de manera que una mayoría distinta no supondría la suspensión automática de las deportaciones ni del control fronterizo.
El experto agregó que para Guatemala las consecuencias más directas podrían observarse en la cantidad de personas retornadas y en la capacidad de las instituciones nacionales para atender su reintegración laboral y social.
"Un cambio en la intensidad de las deportaciones obligaría a adaptar los servicios de recepción y acompañamiento, así como las oportunidades de inserción económica", explicó.
LEA TAMBIÉN: EE.UU. estaría deportando a migrantes mexicanos a Guatemala
El analista también recordó los mecanismos mediante los cuales Guatemala ha participado en la recepción de migrantes de terceros países, aspecto que podría seguir formando parte de las negociaciones bilaterales.
Comercio: estabilidad relativa
Corona consideró que otro ámbito que podría resentir las decisiones de Washington es el comercio y resaltó que, de acuerdo con cifras del Banco de Guatemala, para agosto de 2026 alrededor del 31% de las exportaciones nacionales se dirigían a Estados Unidos, por lo que "cambios arancelarios o regulatorios podrían afectar la competitividad, la inversión y el empleo".
El analista explicó que Trump ha utilizado los aranceles no solo como instrumento económico, sino también como mecanismo de negociación internacional, por lo tanto, considera que una integración distinta del Congreso podría elevar el nivel de cuestionamiento y control político sobre estas decisiones, pero "no permite anticipar por sí misma que los gravámenes aumentarán o desaparecerán".
En ese respecto, Wagner coincidió en que la orientación comercial de la Casa Blanca conserva un peso decisivo y no espera una transformación sustancial de esa agenda como consecuencia inmediata de las elecciones.

Como antecedente, Corona mencionó que el acuerdo de comercio recíproco firmado por Guatemala y Estados Unidos en enero de 2026 sigue vigente. Según la información divulgada por el Ministerio de Economía, el instrumento permite mantener arancel cero para el 72.4% de las exportaciones guatemaltecas dirigidas a ese mercado y complementa el tratado de libre comercio DR-CAFTA.
Sin embargo, para el especialista, este acuerdo representa "un elemento de estabilidad relativa, porque no elimina la exposición del país a nuevas decisiones comerciales estadounidenses".
Corona considera especialmente expuestos lo mercados de textiles, vestuario, banano, café y las actividades agroindustriales.
Remesas: seguirán llegando al país
Según los expertos la relación entre migración y economía constituye una de las preocupaciones más importantes para el país, incluso Corona recordó que, en los datos que citó para 2025, las remesas equivalieron aproximadamente al 20.7% del producto interno bruto de Guatemala.
LEA ADEMÁS: El envejecimiento de los migrantes amenaza el futuro de las remesas
"Ese peso refleja la importancia de los ingresos enviados desde el extranjero, principalmente por trabajadores residentes en Estados Unidos, para el consumo de numerosos hogares y para la actividad económica nacional", explicó el experto.
El politólogo advierte que las condiciones laborales y migratorias de esos trabajadores están expuestas a las políticas estadounidenses.
Agregó que "una modificación de la intensidad de las deportaciones, de los controles sobre la contratación de migrantes o de las reglas para transferir dinero podría repercutir en sus posibilidades de generar ingresos y enviarlos a sus familias".
Aun así, subrayó que "sería incorrecto concluir que las remesas disminuirán necesariamente después de las elecciones".
Explicó que su comportamiento depende de factores adicionales, entre ellos el empleo, los salarios, las decisiones de ahorro y el uso de los canales financieros.
El entrevistado destacó que incluso ante escenarios de mayor incertidumbre migratoria "algunas familias podrían aumentar temporalmente sus transferencias por precaución". Por lo tanto, agregó que para determinar si existe un cambio sostenido habría que observar las estadísticas durante varios meses y relacionarlas con las políticas que efectivamente se apliquen.

Corona consideró que esta dependencia expone una debilidad estructural de Guatemala, ya que "es posible mantener indicadores macroeconómicos estables y, al mismo tiempo, depender significativamente de los ingresos de personas cuya permanencia y situación laboral están sujetas a decisiones de otro país".
Por ello, planteó fortalecer las oportunidades de empleo, la reintegración de retornados y las capacidades internas para reducir esa vulnerabilidad a largo plazo.
Por último, Wagner destacó la continuidad de los intereses estratégicos estadounidenses y la conducción de la Casa Blanca y recordó que "la política exterior de Estados Unidos es responsabilidad del Ejecutivo y del Departamento de Estado".
"Que haya cambios y que el Partido Demócrata tome control de la Cámara de Representantes y que incluso pueda tomar una mayoría mínima en el Senado no implica realmente un cambio en la política exterior de Estados Unidos", concluyó el experto.



