En la enorme pantalla que está arriba del campo, que nos sigue deslumbrando como desde el día uno que la conocimos, se proyectó: "Thank you Dallas", un gracias a la afición y que en realidad es viceversa, para con un escenario tan majestuoso que pudo haber sido perfectamente la casa de la gran final.
OTRAS NOTICIAS: Dallas se despide de United 2026 con la fiesta española
Antes del emotivo mensaje que nos hace caer en cuenta que ya estamos a días de cerrar este hermoso sueño mundialista, sonó con estruendo la canción de Rosalía, "Despechá", con el coro que fue acompañado por la multitud: "Baby, no me llame, que yo estoy ocupada, olvidando tus males..., ya decidí que esta noche se sale con todas mis motomami...".

Los DJ (disc jockey) del Mundial, también juegan su partido, porque tienen que poner la música en función del ganador y luego de cada anotación. Pista A: España y Pista B: Francia, en el caso de la primera semifinal. No pude fallar.
Las melodías francesas quedaron guardadas; en cambio la Rosalía sonó y sonó hasta que nos aprendimos otra vez el "Baby, no me llame".
Superioridad
Modesto, aunque muy respetuoso", el técnico español Luis de la Fuente no quiso ponerse el cartel de favorito, pero en el campo fue mucho más. Neutralizó el poderío francés y jugó bien. Pudo haber ganado por mayor diferencia de goles incluso.

Francia fue el reflejo del rostro de frustración de su estrella Kylian Mbappé; no estuvo en su día, "una lesión en el tobillo", murmuraban los periodistas galos en la tribuna de prensa, pero no le salió nada ni a él ni a los compañeros.
La música quedó en silencio tras los festejos españoles, la pantalla se apagó, pero en el estadio, aparte de nostalgia futbolera, se quedaron los trabajadores del recinto despegando todo lo de la FIFA, para ya, en 24 horas, dejar listo el recinto para los verdaderos dueños: Los Dallas Cowboys, de la NFL.




