Con la consigna de que podía ser el último partido de Cristiano Ronaldo en Mundiales, llegamos este lunes al estadio de Dallas. Y luego de los 103 minutos que se jugaron con todo y tiempo extra, se consumó la despedida del astro luso.
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"Ojalá no sea el último", deseó públicamente el "Bicho" un día antes, pero no se le cumplió. España sentenció el juego sobre la hora y así le puso punto final a la carrera, en este tipo de torneos, a uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos.
El "Comandante", de 41 años, es el único jugador, por ahora, que ha disputado y anotado en seis Mundiales diferentes (2006, 2010, 2014, 2018, 2022 y 2026). Su última función no fue la mejor; le hicimos seguimiento desde la tribuna de medios. Tocó el balón en 12 ocasiones y solo dos tiros a portería.

CR7 sabía que el tiempo se le estaba por terminar; ya había expresado que, pasara lo que pasara, él iba a salir con la cabeza arriba por todo lo que ha conseguido. Y lo reafirmó ayer en conferencia: "Yo he ganado tres títulos con Portugal; antes de mí, no se había ganado ninguno".
También sus lágrimas sobre el terreno de juego, esa tristeza que contagió a millones de personas en todo el mundo, porque algo de ellos, de sus recuerdos y emociones, también estaba por irse.
De la gramilla fue de los últimos en salir; aceptó con resignación la presencia a pocos centímetros de un camarógrafo de la televisión oficial que lo acompañó en todo momento hasta que ingresó al túnel de los vestuarios.

En primer plano, sus ojos llorosos y las manos con gestos de agradecimiento al público que lo vio partir. Hasta siempre, Cristiano, gracias por la magia, los 11 goles en Mundiales y por convocar a miles de miles de personas de todas partes para verte jugar en vivo y a todo color.



