Obligada a disputar un partido mucho más físico de lo esperado, Francia mostró carácter para superar a Paraguay por 1-0 y avanzar a los cuartos de final del Mundial, en un encuentro que confirmó que Les Bleus también saben sufrir cuando su poder ofensivo no alcanza.
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Por primera vez desde el inicio de la competición, los hombres de Didier Deschamps tuvieron enormes dificultades para desplegar su juego y encontrar espacios ante una defensa paraguaya muy cerrada.

Sin soluciones para superar a un rival agresivo y claramente decidido a incomodar, el ataque francés, hasta ahora elogiado por su eficacia, se mostró sin respuestas y con escasa inspiración.
Los Galos, que llegaban con una media de más de tres goles por partido antes de enfrentarse a Paraguay, tuvieron que recurrir a su fortaleza mental y a otras alternativas para resolver un duelo que se asemejó a una emboscada.
Antes de medirse con Marruecos en cuartos, el jueves en Boston, un rival de un perfil totalmente distinto al de la Albirroja, el seleccionador no ocultó su satisfacción por descubrir otra faceta de su equipo, más resistente y competitiva, lejos del brillo ofensivo mostrado en partidos anteriores.

"Esto nos hará crecer y nos servirá de experiencia. Muchos jugadores disputan su primera Copa del Mundo. Estoy muy contento de haberme clasificado, y de esta manera. Estoy convencido de que nos va a servir", declaró Deschamps.
Kylian Mbappé salvó a Francia y mantuvo la calma para transformar el penal decisivo en el minuto 70.
El capitán, autor de su séptimo gol del torneo, dejó clara su intensidad sobre el césped, donde respondió a las provocaciones de los paraguayos, celebró el penal ante el portero Orlando Gill y no aceptó el saludo del arquero al final del encuentro.

Rayan Cherki, que ingresó en el minuto 84, también valoró la capacidad del equipo para adaptarse a un contexto adverso.
"Le hemos recordado a todo el mundo que la selección francesa no es solo futbol y que quien quiera hacernos la guerra sabe a qué atenerse. Teníamos ganas de demostrar que también sabemos luchar", explicó el cerebro del Manchester City.
Francia no solo se encontró con un rival sólido en defensa, sino también con un partido muy físico y al límite, en el que el árbitro uzbeko Ilgiz Tantashev, debutante en un Mundial, mostró tres tarjetas amarillas a los franceses y permitió varias acciones al límite de la legalidad.

Aun así, el equipo francés resistió y evitó caer en la trampa de un encuentro cada vez más duro, como reconoció Bradley Barcola, uno de los amonestados.
"Fue duro porque después de la tarjeta amarilla debía tener cuidado. Con todos los golpes que recibí, no podía responder ni entrar en ese juego. Fue una buena experiencia", afirmó el jugador del Paris Saint-Germain.
Mbappé y sus compañeros se enfrentarán ahora a un escenario diferente ante Marruecos el jueves en Boston, donde se espera un partido más abierto que permita desplegar su potencial ofensivo frente a un rival con vocación de juego.

Pero Francia ya ha demostrado que también puede adaptarse a contextos de máxima exigencia física. Una cualidad añadida en su camino hacia el título.



