El grupo Gorrión Chupaflor celebra 40 años de elaborar barriletes gigantes en Sumpango, Sacatepéquez. Descubre su trayectoria, orígenes y aportes a esta tradición declarada Patrimonio de la Humanidad.
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De cortar papel de china a convertirse en maestros del arte, la historia del grupo Gorrión Chupaflor, originario de Sumpango, Sacatepéquez, demuestra cómo la tradición del barrilete gigante se transmite de generación en generación.
Cada año, por medio de esta actividad cultural, se convoca el talento de niños, jóvenes y adultos en el arte para crear obras que se eleven a los cielos.
El grupo, que arriba a su 40 aniversario este 2026, alista todo su arsenal para la 48 edición del Festival de Barrilete Gigante que se celebrará el 1 de noviembre en el estadio municipal de la comunidad, el cual se convirtió en el referente de esta tradición declarado en 2024 como Patrimonio Intangible de la Humanidad por la Unesco.

“El 2 de octubre de 1986 es la fecha que comienza la agrupación. Los iniciadores fueron Salvador Sulá, Juan Carlos Yac, Gonzalo Cubur y David Acual”, afirma Victorino Tejaxún, conocedor de la historia de Sumpango.
En esa ocasión salieron a buscar las cañas que necesitaban, por lo que anduvieron por la región de El Guachipilín hasta el río Xayá-Pixcayá, límite entre la comunidad sumpanguera de San Jacinto y el municipio de San Martín Jilotepeque, Chimaltenango.

“Se encontró una penca del que llaman carrizo, pero era demasiado pesado y estaba muy lejos para cargarlos, por lo que se optó por buscar algún tipo de ayuda con personas de San Jacinto para que hicieran el viaje de cargarlo, pero no fue posible", detalló Tejaxún
Pese al contratiempo, el primer barrilete tuve seis metros de largo, con una imagen de la Virgen de Guadalupe como motivo central, y los actuales integrantes de Gorrión Chupaflor lamentan no tener ninguna foto al respecto, ya que es el génesis del grupo.

Fomento a las artes
Muchos de los 20 integrantes llegaron a la escuadra barriletera cuando apenas tenían entre 5 y 6 años. Sus primeras tareas consistían en cortar las piezas de papel de china que sus compañeros trazaban.
En la actualidad, trabajan junto a Tejaxún Alquijay, uno de los grandes talentos de Gorrión, quien les enseña la técnicas del dibujo y el arte de dar vida al papel para transmitir lo que desean expresar con sus diseños.

Más que un grupo, Gorrión es una escuela de creatividad, aprendizaje y tradición, donde los conocimientos se comparten, las habilidades se descubren y las nuevas generaciones encuentran la oportunidad de desarrollar su talento.
“Porque detrás de cada barrilete hay una historia, manos talentosas y una herencia cultural que se niega a desaparecer”, expresan los integrantes.

Al mismo tiempo, conservan y renuevan las tradiciones legadas por sus mayores, cuyo deseo de comunicarse con los espíritus de sus difuntos pasó a convertirse con el tiempo en la seña de identidad de Sumpango.
Este evento, además de ser una tradición arraigada a la comunidad, es también uno de los principales atractivos turísticos que identifican a Guatemala.




