Un tramo de 1.82 kilómetros de la línea de transmisión permanece inconcluso en la aldea El Pilar, San Juan Sacatepéquez.
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La oposición de un grupo de comunitarios en la aldea El Pilar, San Juan Sacatepéquez, mantiene paralizada desde hace aproximadamente seis meses la construcción de 1.82 kilómetros de una línea de transmisión eléctrica.
Dicho tramo es necesario para poner en operación la nueva subestación San Juan Comalapa y fortalecer el suministro de energía hacia Chimaltenango, Sololá, Quetzaltenango y Quiché y de esa forma evitar riesgos para la disponibilidad y estabilidad del flujo eléctrico.
El sistema que abastece a estas regiones opera actualmente al 85% de su capacidad máxima, en un contexto marcado por el crecimiento de la demanda de electricidad derivado del aumento poblacional, la modernización y el desarrollo económico.
Según la información proporcionada por la empresa Conecta, la infraestructura de transmisión existente no ha sido renovada durante décadas conforme a las nuevas necesidades de la región.

Esta condición incrementa el riesgo de apagones y fluctuaciones de voltaje que pueden afectar a hogares, comercios y empresas.
Para fortalecer la red, en enero de 2026 la referida empresa concluyó la construcción de la subestación eléctrica San Juan Comalapa, en Chimaltenango, con una capacidad de 150 megavoltamperios (MVA) y diseñada para contribuir al abastecimiento de más de 100 mil hogares.
Sin embargo, la infraestructura todavía no puede ser energizada porque permanecen pendientes 1.82 kilómetros de líneas de transmisión.
El tramo atraviesa la aldea El Pilar, en San Juan Sacatepéquez, donde un grupo de personas ha impedido continuar los trabajos.
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De acuerdo con Conecta, el proyecto cuenta con permisos y licencias, se realizaron procesos de socialización con autoridades locales e indígenas, comunitarios, propietarios y vecinos, y fueron adquiridos derechos de paso y servidumbre con los propietarios de los terrenos.
La situación ha provocado un retraso aproximado de seis meses y entre los factores que han dificultado alcanzar acuerdos se encuentran disputas entre grupos de vecinos y desacuerdos relacionados con el proyecto.
Juan Ricardo Ortega, presidente de Grupo Energía Bogotá, casa matriz de Conecta, advirtió que mantener detenida la maquinaria utilizada para el tendido representa costos de miles de dólares.
Las restricciones de la infraestructura de transmisión también tienen implicaciones económicas pues el Administrador del Mercado Mayorista (AMM) reportó que durante 2025 se pagaron US$138.2 millones (Q1,058.6 millones) en sobrecostos asociados al uso de energía más cara.

Entre los factores que pueden provocar estos costos adicionales están las limitaciones de transmisión, debido a que dificultan transportar eficientemente la energía disponible de menor costo y pueden obligar al sistema a recurrir a fuentes de generación más caras.
La vulnerabilidad de la infraestructura ya ha tenido consecuencias en la región, pue en abril de 2024, varios municipios de Chimaltenango quedaron sin electricidad debido a daños en un transformador de la subestación que actualmente presta servicio al departamento.
Juan Jacobo Rodríguez, gerente general de Conecta, señaló que la nueva infraestructura permitirá mejorar la estabilidad y confiabilidad del suministro para Chimaltenango y otros departamentos.
No obstante, su puesta en operación continúa condicionada a que pueda completarse el tramo pendiente de la línea de transmisión.




