Guatemala afrontará este jueves (6:00 p. m.) una de las pruebas más exigentes de su preparación cuando se mida a República Checa en Nueva Jersey.
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El conjunto europeo llega al compromiso con la etiqueta de mundialista y una generación que combina experiencia, talento y futbolistas que militan en algunas de las ligas más competitivas del continente.
Dirigidos por Miroslav Koubek, los checos atraviesan un buen momento y aprovecharán el encuentro para afinar detalles de cara a la Copa del Mundo, donde compartirán grupo con México, Sudáfrica y Corea del Sur.

Sus figuras
La principal referencia ofensiva del equipo es Patrik Schick, delantero del Bayer Leverkusen y uno de los goleadores más peligrosos de Europa. Su capacidad de definición y fortaleza física lo convierten en la mayor amenaza para cualquier defensa.
A su lado destaca Adam Hlozek, atacante que también compite en la Bundesliga y es considerado una de las grandes promesas del fútbol checo. Su velocidad, movilidad y versatilidad en ataque le permiten desempeñar distintos roles dentro del esquema ofensivo.

En el mediocampo sobresale Tomás Soucek, capitán de la selección y figura del West Ham United. El volante aporta liderazgo, intensidad y una notable capacidad para incorporarse al ataque.
La zaga está comandada por Ladislav Krejci, acompañado por Robin Hranac y David Zima, tres defensores con recorrido internacional y experiencia en competiciones de alto nivel.

Una selección con historia
Aunque la actual República Checa nació oficialmente en 1993 tras la disolución de Checoslovaquia, la tradición futbolística del país se remonta varias décadas atrás. Como Checoslovaquia conquistó la Eurocopa de 1976 y alcanzó las finales de las Copas del Mundo de 1934 y 1962.
Ya bajo el nombre de República Checa, su actuación más destacada llegó en la Eurocopa de 1996, cuando sorprendió al continente al alcanzar la final del torneo, donde cayó frente a Alemania.

Otro de sus momentos más recordados fue la Euro de 2004. Aquella generación, considerada por muchos como la mejor de la historia reciente del país, practicó un fftbol ofensivo y vistoso que la llevó hasta las semis.
Pese a su tradición, los checos solo lograron clasificarse a un Mundial en este período, Alemania 2006, donde quedaron eliminados en la fase de grupos. Ahora regresarán a la máxima cita del fútbol tras dos décadas de ausencia.



