Explora la catarata Sajbina en San Lucas Tolimán, Sololá. Un increíble paraíso natural rodeado de vegetación, pozas de agua pura y aire fresco.
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Más allá de los destinos tradicionales frecuentados por todo visitante en Sololá, la geografía local resguarda tesoros ocultos. Entre estos se encuentra la catarata Sajbina, también conocida como La Escondida, ubicada al sur del centro de San Lucas Tolimán.
Al contemplar la caída de agua, en medio de paredes de piedra cubiertas con el verdor de los helechos, el musgo y las ramas, captarás el poderío de la naturaleza. Si sabés nadar, podrás disfrutar de un refrescante chapuzón en la poza alimentada con la corriente procedente de la montaña.

Ubicación y datos importantes
- Dirección: Se sitúa a unos 2.5 kilómetros al sur del centro urbano de San Lucas Tolimán, en dirección al sur y en el interior de la finca Santa Teresa.
- Horario: De lunes a domingo de 6:30 a. m. a 6:30 p. m. Es recomendable que llegués temprano, ya que el mejor momento para ingresar es entre las 8:00 a. m. y las 11:00 a. m.
- Recomendación: Durante el invierno debés estar atento a la nubosidad para que no te sorprenda la lluvia.
- Admisión: Cuesta Q15 por persona, aunque según la temporada puede estar a Q20. Si vas en carro que no sea de doble tracción, necesario para cubrir los dos kilómetros de terracería hacia la cascada, podés dejarlo en un parqueo situado antes del tramo complicado de terracería, a Q10 por vehículo.
- Distancia desde la capital: Son 139 kilómetros por carretera.
- Tiempo estimado para recorrerla: Necesitás hasta tres horas y 40 minutos, según el estado de la vía y la densidad del tráfico.
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¿Cómo llegar?
Te vas por la carretera al Pacífico, atravesando los municipios de Villa Nueva y Amatitlán antes de enfilar por la autopista Palín-Escuintla hacia la CA-2 Occidente. Luego, en Cocales, tomás la RN-11 hacia el norte, con dirección a Patulul, el cual sube hasta San Lucas Tolimán. En tu navegador de Google Maps o Waze escribís "catarata Sajbina" y las aplicaciones te mostrarán que el desvío está a mano derecha, entre las comunidades Santa Cruz Quixayá y La Hamaca.
Atuendo recomendado
Es buena opción ir con tenis que tengan buena tracción o botas de montaña si te decidís a caminar los dos kilómetros de terracería hacia la catarata. Durante el verano podés llevar pantaloneta, camiseta y sandalias. Que no se te olvide tu bloqueador solar y tu repelente contra zancudos.

¿Puedo llevar a mi perro?
Podés llevarlo, ya que es un espacio al aire libre con suficiente terreno. Sin embargo, no olvidés llevar bolsas plásticas para recoger sus heces, usar correa en todo momento y que no incomode a los demás visitantes.
¿Es accesible?
Tiene un nivel de accesibilidad de bajo a medio, ya que no cuenta con infraestructura adaptada para personas con movilidad reducida, sillas de ruedas o bebés en carruajes. El acceso depende en gran medida del tipo de vehículo en el que viajés y de tu condición física.
¿Cuáles son sus atractivos?
La catarata Sajbina resalta como un destino ecoturístico por su entorno semivirgen y la tranquilidad que ofrece al estar resguardada dentro de una finca cafetalera.
Cuenta con una cascada de 15 a 20 metros de altura, alimentada por ríos que bajan de la cuenca del volcán Tolimán, y sus aguas son cristalinas.
El camino al lugar atraviesa una plantación de café y un denso bosque tropical, lo que permite observar árboles centenarios y escuchar aves locales.
Asimismo, el contraste del agua blanca con las paredes de roca volcánica cubiertas de musgo y helechos la convierten en un escenario muy buscado por fotógrafos de naturaleza.

¿Por qué se llama catarata Sajbina?
"Sajbina" (a menudo escrito o pronunciado localmente como Sajbiná) proviene del idioma kaqchikel. Hace referencia directa al nombre de la finca cafetalera, los terrenos o el río de origen volcánico que nutre la caída de agua.
Sin embargo, los visitantes y lugareños también la llaman catarata La Escondida, ya que se encuentra oculta dentro de una propiedad privada, rodeada por una densa vegetación boscosa y no posee ningún tipo de señalización vial en el camino. Desde afuera es imposible verla, lo que obliga a los viajeros a aventurarse para dar con ella.
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