Guatemala registra uno de los índices de desnutrición más altos de la región. Ante este panorama, Castillo Hermanos presentó los resultados de Guatemaltecos por la Nutrición, un programa creado en 2022 para atender factores asociados a la desnutrición infantil.
La iniciativa reportó una reducción de la desnutrición aguda de 6% a 0.38% en las comunidades donde opera durante un período de dos año. Además, informó una disminución de 17 puntos porcentuales en los índices de desnutrición crónica.

Los resultados fueron presentados por representantes del programa y por la doctora Sophia Aguirre, investigadora de la Universidad Católica de América en Washington y auditora externa de la iniciativa. Según la evaluación, más del 70% de las madres participantes reportaron crecimiento normal en sus hijos, mientras que las enfermedades recurrentes en mujeres embarazadas y lactantes disminuyeron hasta en un 76%.
De acuerdo con la Dra. Aguirre, el consumo nutricional por hogar aumentó un 17% en las comunidades atendidas. Los datos fueron comparados con indicadores internacionales incluidos en informes de UNICEF, la Organización Mundial de la Salud y el Banco Mundial.

Hacia una Guatemala sin desnutrición
Lanzado hace poco más de cuatro años, el programa propone un modelo integral para romper el ciclo de la desnutrición. En 2022, Castillo Hermanos anunció una inversión de 15 millones de dólares en este programa replicable y sostenible para atender las principales causas de la desnutrición infantil en Guatemala.
Desde 2023, la iniciativa opera con dos Campamentos de Nutrimóviles, unidades móviles utilizadas para brindar atención en comunidades de difícil acceso. De acuerdo con datos del programa, estas han permitido prestar más de 60 mil servicios.
El programa trabaja a través de seis ejes: atención primaria en salud, soporte nutricional, agua y saneamiento ambiental, fortalecimiento de la economía familiar, acceso a alimentos y desarrollo infantil temprano.

Según la organización, cuando se identifica un caso de desnutrición se activa un protocolo que incluye evaluación médica y nutricional, recuperación y seguimiento en el hogar.
Para Sophia Aguirre, el elemento diferenciador del modelo es que no se limita al tratamiento, sino que prioriza el acompañamiento constante a las familias en sus distintas etapas de vida, ya que la desnutrición no se reduce a los ingresos económicos, sino también a factores como la educación en higiene, el fortalecimiento de prácticas de cuidado y el apoyo durante el embarazo, el postparto y la primera infancia.
Stuardo Sinibaldi, presidente de Castillo Hermanos, concluyó que la compañía adoptó con esta iniciativa un enfoque "holístico, replicable, sostenible y auditable", con una meta concreta: que el modelo no quede limitado a una experiencia local, sino que pueda medirse, evaluarse y replicarse en otros territorios.




