Chicacao, Suchitepéquez, destaca por su historia ligada al cacao sagrado y sus raíces mayas.
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Descubre el origen del nombre, el desarrollo de la agricultura en Chicacao y la riqueza multicultural que define a este municipio fundado sobre tradiciones ancestrales y un próspero comercio regional.
El municipio de Chicacao, Suchitepéquez, posee raíces prehispánicas profundas, las cuales marcan la identidad de sus habitantes.
Su nombre tiene un significado geográfico y comercial especial; proviene de las voces mayas "Chi", que significa "entre", y "Cacao". Por lo tanto, se interpreta literalmente como "Entre cacao", una clara alusión a la abundancia de este fruto en la región durante la época precolombina.

El cacao era un elemento sagrado para los antiguos habitantes de la costa sur; ellos no solo lo consumían en celebraciones, sino que también lo utilizaban como moneda de intercambio en sus mercados.
Existe otra versión en la tradición oral, la cual atribuye el origen del nombre a un personaje histórico llamado Francisco Chicajau.

Él fue un poblador indígena de gran influencia; la historia cuenta que donó parte de sus tierras para que las primeras familias pudieran fundar el asentamiento original.
En la época prehispánica, este fértil territorio perteneció a los Tz'utujiles, pero la dinámica demográfica cambió con la llegada de los colonizadores españoles. Durante la época colonial, el poblado tuvo un crecimiento lento; tras la independencia de Guatemala, la aldea quedó bajo la jurisdicción de Sololá.

Además, entre 1838 y 1840, la zona formó parte del efímero Estado de Los Altos, reflejando la inestabilidad territorial de esa era.
Fundación del municipio
El 5 de marzo de 1889, bajo el mandato del presidente Manuel Lisandro Barillas, se emitió el primer decreto oficial que elevaba a Chicacao a la categoría de municipio.
Sin embargo, la autonomía duró muy poco tiempo; surgieron graves disputas limítrofes por la posesión de tierras con los habitantes de Santiago Atitlán.

Por este motivo, el gobierno central decidió suprimir el municipio en octubre de ese mismo año, devolviendo el territorio a su antiguo estatus de aldea.
Los líderes locales continuaron las gestiones legales; finalmente, el 11 de diciembre de 1891, tras resolver los conflictos, Chicacao recuperó su categoría municipal de forma definitiva.

El 14 de mayo de 1934, las autoridades firmaron un nuevo Acuerdo Gubernativo; este documento separó definitivamente a Chicacao del departamento de Sololá debido a la distancia con su cabecera. A partir de esa fecha, el municipio se integró formalmente a Suchitepéquez, lo que impulsó su economía y facilitó el comercio con Mazatenango.

Desarrollo económico, agricultura y riqueza multicultural
Actualmente, Chicacao es el segundo municipio más poblado de Suchitepéquez, superando en crecimiento a las localidades vecinas.
Tiene como motor económico la agricultura, un logro que se debe a que el suelo es fértil gracias a los sedimentos volcánicos de la cordillera.
En sus extensas fincas destacan las producciones de café de alta calidad, caña de azúcar, hule, cardamomo y banano, los cuales se exportan a nivel internacional.

El municipio posee una gran riqueza multicultural, un rasgo distintivo que se refleja en sus festividades patronales.
En su territorio conviven armoniosamente personas de origen K'iche', Tz'utujil y ladino; esta mezcla étnica dota al lugar de expresiones artísticas únicas, trajes típicos coloridos y una gastronomía diversa.
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