El 73% de la potencia asignada en la licitación oficial corresponde a fuentes limpias, impulsando nuevas inversiones de capital de cara al año 2030.
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La licitación de la Planificación de Expansión de Generación (PEG-5-2025), catalogada formalmente como la más grande en la historia de Guatemala, culminó de manera éxito con la adjudicación de 1,131 megavatios (MW) de potencia, cuyos resultados definitivos fueron oficializados recientemente por el sector, consolidando la transición hacia un modelo energético sostenible y competitivo.
La Asociación de Generadores con Energía Renovable (AGER) calificó este proceso electrónico como un hito estructural de seguridad energética, donde el 73% de la capacidad total asignada provendrá de fuentes limpias.
Según AGER, este resultado posiciona al aparato productivo nacional en una ruta directa hacia la modernización económica, reduciendo la dependencia de combustibles fósiles importados.

Inyecciones de capital
El dinamismo industrial derivado de este masivo concurso público se evidencia en que el 52% de la potencia firme adjudicada proviene directamente de nuevas inversiones de capital.
Este volumen financiero implica la construcción física de nuevas centrales de generación eléctrica a lo largo del territorio, inyectando dinamismo a la economía local.
El sector gremial privado resalta que el 93% de la potencia asignada para el rubro exclusivo de proyectos nuevos (equivalente a 741 MW) será operado mediante tecnologías ecológicas, lo que demuestra un cambio de paradigma en el portafolio de los inversionistas.

Detalle de inversiones
En el renglón de las inversiones nuevas, los datos de AGER demuestran una clara apuesta por la generación limpia, debido a que el 93% de la potencia adjudicada (741 MW) corresponde a fuentes renovables, mientras que un 5% (42 MW) se asignó a combinaciones de tecnologías renovables y no renovables, dejando apenas un residual de 2% (15 MW) para tecnologías netamente no renovables.
Por su parte, las centrales que contemplan inversiones adicionales en plantas ya existentes muestran una diversificación estratégica bien definida en sus contratos.
Dentro de esta categoría, el 47% de la potencia adjudicada (239 MW) corresponde a fuentes renovables, en tanto que el 53% restante (265 MW) se concentrará en combinaciones de tecnologías renovables y no renovables.
Finalmente, el portafolio de plantas existentes adjudicadas que operan sin modificaciones también evidencia una mayoría renovable sustancial, puesto que el 57% de su potencia asignada (112 MW) proviene de fuentes limpias, el 28% (55 MW) utiliza tecnologías convencionales no renovables y el 15% (30 MW) recurre a combinaciones de ambas fuentes.
La relevancia de haber alcanzado una mayoría sustancial de contratos limpios trasciende la dinámica comercial, debido a que este volumen acerca de manera estratégica a Guatemala al cumplimiento de su meta nacional de alcanzar una matriz con el 80% de generación renovable.
Esta política energética de largo plazo busca mitigar el impacto ambiental y estabilizar los costos operativos del mercado mayorista, y su cumplimiento consolidará al país como un referente regional en la descarbonización de sus sectores productivos estratégicos.
Horizonte al 2030
La planificación técnica de las ofertas aprobadas contempla que el 81% de los proyectos adjudicados iniciará operaciones comerciales en el año 2030, abriendo una ventana crítica para el desarrollo constructivo de las obras.
La incorporación ordenada de este bloque energético busca garantizar el suministro eléctrico a largo plazo frente al incremento sostenido del consumo doméstico y empresarial.
Este cronograma contractual de implementación pretende blindar el sistema contra eventuales crisis de desabastecimiento mediante el aprovechamiento de recursos locales renovables.
Certeza regulatoria
Tras el cierre definitivo de la fase de subasta y la reciente oficialización de los datos del proceso, el sector gremial privado enfoca sus esfuerzos en la tramitología legal de los proyectos.
"Ahora inicia una nueva etapa: asegurar que las condiciones institucionales, regulatorias y administrativas permitan que estos proyectos avancen con certeza y entren en operación según lo previsto", expresó Astrid Perdomo, directora ejecutiva de AGER.
Esta demanda sectorial apunta a que la agilización de permisos y licencias ambientales resulta indispensable para la viabilidad financiera de los complejos energéticos.
Retos técnicos
La integración de 57 centrales adjudicadas, tras superar un proceso competitivo de 74 rondas de subasta electrónica inversa, exige también una adecuada modernización de las líneas de transmisión del país.
Según el análisis de AGER, las modalidades contractuales seleccionadas muestran un claro predominio del esquema de diferencia con curva de carga, acumulando 35 contratos, complementado por opciones de compra y energía generada, con lo cual se busca sincronizar la oferta con la demanda real del mercado mayorista.
Desarrollo competitivo
El beneficio final de este hito de expansión se proyecta directamente sobre las tarifas del suministro eléctrico y la competitividad industrial guatemalteca.
"Los resultados de la licitación PEG-5-2025 envían una señal positiva sobre la confianza que genera Guatemala para atraer inversión de largo plazo en el sector eléctrico", dijo Perdomo.
"La alta participación de proyectos renovables confirma que el país cuenta con recursos competitivos y con inversionistas dispuestos a apostar por su desarrollo. De ello dependerá fortalecer la seguridad energética, mantener la competitividad del país y seguir consolidando una matriz eléctrica cada vez más limpia y sostenible", concluyó la directora ejecutiva de AGER.





