Zacapa mantiene viva su herencia tabacalera con el cultivo y la elaboración artesanal de puros reconocidos por su calidad y tradición.
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El departamento de Zacapa, ampliamente reconocido por su clima cálido y su imponente paisaje bañado por el río Motagua, resguarda en sus tierras una de las tradiciones agrícolas y económicas más antiguas y profundas del país, el cultivo y la transformación del tabaco.
Desde las regulaciones de la época colonial hasta la consolidación de la fabricación artesanal de puros en las comunidades de la parte alta, el tabaco ha sido un motor de identidad y subsistencia para miles de familias zacapanecas.

Aunque el uso de la planta de tabaco se remonta a los rituales de las culturas prehispánicas, su explotación comercial formal en la región oriental del país cobró una relevancia drástica a mediados del siglo XVIII.
Hacia 1760, las fértiles tierras de lo que entonces formaba parte del corregimiento de Chiquimula (que integraba al actual territorio de Zacapa) ya destacaban por la siembra de hojas de excelente calidad; este auge motivó a la Corona Española a establecer en 1766 el "Real Estanco del Tabaco", un estricto monopolio que controlaba las zonas autorizadas de siembra, los precios de compra y la venta del producto.

A pesar de las restricciones fiscales y las tensiones coloniales por el contrabando, la región de Zacapa consolidó su vocación tabaquera gracias a la riqueza mineral de sus suelos y las condiciones climáticas de su valle.
El Valle Bajo: la producción se reorganizó geográficamente en el departamento, el Valle Bajo de Zacapa y municipios como Teculután, Estanzuela y la propia cabecera departamental se convirtieron en el epicentro de la producción a gran escala.

Las grandes vegas tabaqueras aprovecharon los sistemas de riego y el calor característico del oriente para abastecer tanto el mercado nacional como las demandas de exportación.
Luego, el tabaco de Zacapa se ganó un espacio competitivo en la región por su elasticidad, aroma y combustión, elementos altamente cotizados para la elaboración de cigarrillos y la capa exterior de puros.
Revolución de la Parte Alta
La dinámica tabaquera de Zacapa experimentó una transformación social clave para aprovechar los excedentes de hoja que se producían en las zonas bajas del valle, por lo que las comunidades ubicadas en la parte alta del departamento adoptaron y perfeccionaron el arte de la fabricación artesanal de puros.

Esta actividad, que ya supera el medio siglo de vigencia, se ha transmitido de generación en generación, pues mujeres y hombres de la región se convirtieron en maestros artesanos, transformando la materia prima local en puros de alta calidad que compiten en mercados nostálgicos y de exportación.
Lo que comenzó como una alternativa económica de aprovechamiento agrícola es hoy un patrimonio cultural inmaterial de Zacapa.
"El tabaco en Zacapa no es solo un cultivo histórico; es el sustento que transformó la economía de nuestros valles y le dio una identidad artesanal a nuestras montañas", señala el productor Eusebio Cabrera, de la ladea La Trementina.

Por su parte, Adela García, de la aldea Santa Anita, comentó que con la elaboración de puros ha sacado a delante a su familia. "Este trabajo nos lo dejaron nuestros abuelos, y ahora seguimos en el mismo para el sustento de la familia", añadió la artesana.
Dato curioso
La siembra de tabaco tiñe verde el paisaje oriental y en las manos de los artesanos que conservan la técnica del torcido. Una herencia de siglos que sigue demostrando el dinamismo y la resiliencia productiva en el departamento.





