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Editorial: Las carreras del futuro se quedan sin estudiantes

  • Por Editorial Soy502
05 de noviembre de 2026, 18:03
Editorial Soy502
La escasez de estudiantes en carreras humanísticas y científicas se ha hecho evidente a niveles universitarios. (Foto: Canva/Soy502)

La escasez de estudiantes en carreras humanísticas y científicas se ha hecho evidente a niveles universitarios. (Foto: Canva/Soy502)

Esta realidad no es un simple dato estadístico, es el reflejo de preferencias académicas moldeadas por la percepción de seguridad laboral inmediata.

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La escasez de estudiantes en áreas estratégicas de la Universidad de San Carlos de Guatemala debe preocuparnos a todos. En septiembre de 2025, la Escuela de Ciencias Físicas y Matemáticas registró apenas 207 alumnos, mientras el Centro de Estudios del Mar y Acuicultura reportó la misma cifra, incluyendo posgrado.

Estas unidades académicas, vitales para el desarrollo científico y la sostenibilidad de los recursos naturales del país, contrastan con las facultades de Ciencias Económicas y Ciencias Jurídicas y Sociales, que concentran miles de jóvenes.

Esta realidad no es un simple dato estadístico, es el reflejo de preferencias académicas moldeadas por la percepción de seguridad laboral inmediata. Derecho, administración y economía siguen atrayendo a la mayoría porque se asocian a empleos tradicionales, oficinas y un camino más previsible. En cambio, física, matemáticas y acuicultura se perciben como difíciles, abstractas o con salidas profesionales inciertas.

Poco se habla de que Guatemala necesita físicos capaces de modelar fenómenos, matemáticos que impulsen la ciencia de datos e ingenieros acuícolas que fortalezcan la producción de tilapia y camarón, protejan ecosistemas y contribuyan a la seguridad alimentaria frente a los fenomenos naturales.

La baja matrícula genera un círculo vicioso. Grupos reducidos limitan la vitalidad académica, dificultan la investigación y ponen en riesgo la sostenibilidad de estas escuelas. Al mismo tiempo, el país pierde talento en áreas donde la escasez de profesionales debería representar una oportunidad. Mientras saturamos el mercado de abogados y contadores, dejamos vacíos en ciencia básica y manejo de recursos hidrobiológicos, campos estratégicos para cualquier nación que aspire a un desarrollo sustentable.

Las causas son profundas: orientación vocacional deficiente en el nivel medio, poca visibilidad de estas carreras, y una cultura que privilegia el título seguro sobre la vocación y el aporte de largo plazo. Los jóvenes eligen con la información que tienen, y esa información suele ser incompleta. No se les muestra con suficiente claridad que un egresado de estas disciplinas puede trabajar en investigación, consultoría ambiental, industria acuícola, docencia especializada o proyectos de innovación.

La USAC debe intensificar campañas de divulgación, fortalecer la vinculación con empresas y comunidades, y mostrar casos de éxito de sus egresados. El Estado y el sector privado necesitan crear más espacios laborales y de investigación en estas áreas. Los medios y la sociedad civil tienen la responsabilidad de cambiar la narrativa: las ciencias exactas y las ciencias del mar no son "carreras raras", sino herramientas imprescindibles para el futuro del país.

Si permitimos que estas escuelas se mantengan con apenas un puñado de estudiantes, estaremos renunciando a formar el capital humano que Guatemala necesita para enfrentar sus mayores desafíos. La matrícula de 207 alumnos no es solo un número bajo: es una advertencia.

El momento de revertir esta tendencia es ahora, antes de que la escasez de científicos y especialistas se convierta en una limitación para el desarrollo nacional.

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