Para cumplir los deseos no existen los límites y así lo demostró José Marcelino López. A él no lo importó estar en silla de ruedas para entrar a la pista de hielo y sentir la emoción de deslizarse sobre el hielo.
Para cumplir los deseos no existen los límites y así lo demostró José Marcelino López. A él no lo importó estar en silla de ruedas para entrar a la pista de hielo y sentir la emoción de deslizarse sobre el hielo.