Descubre la historia del Teatro Ciani, el epicentro cultural de Mazatenango y Suchitepéquez durante el siglo XX.
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Fundado por Juan Ciani y decorado por Antonio Doninelli, este recinto neoclásico fue considerado el teatro más chic de occidente, marcando la era dorada del cine en Guatemala y el suroccidente del país hasta su cierre definitivo en el año 2000.
La historia del Teatro Ciani es parte de la tradición oral y de la identidad cultural del Suchitepéquez del ayer.

Lo que fue este emblemático recinto no solo transformó el entretenimiento local, sino que se consolidó firmemente como el centro cultural más importante de Mazatenango durante más de la mitad del siglo XX, marcando una época dorada en el suroccidente.
El origen del cine en la región se remonta a 1904, cuando el empresario Hércules Williams llevó a Mazatenango el primer cinematógrafo itinerante reportado.
No obstante, la verdadera revolución del entretenimiento llegó gracias a la visión de Juan Ciani, un ciudadano de origen italiano que, tras operar un cine itinerante en Chiapas, México, junto a su hermano Antonio, decidió hacer de Mazatenango su nueva patria y el lugar ideal para establecer su hogar.

Aprovechando sus amplios conocimientos en construcción y arquitectura, Juan diseñó y levantó este majestuoso recinto en la emblemática e histórica avenida La Libertad. Inaugurado a inicios de la década de 1920, las primeras presentaciones teatrales formalmente documentadas en Mazatenango se realizaron en sus instalaciones.
La edificación destacaba por su imponente fachada con revestimiento de piedra y elegantes elementos neoclásicos, una obra de arte decorada por el reconocido artista italiano Antonio Doninelli.

Doninelli replicó en el edificio Ciani los refinados patrones estéticos que él mismo había plasmado en el famoso Teatro Rex de la Ciudad de Guatemala. Gracias a este esplendor visual y técnico, el periódico La Palabra catalogó al recinto el 30 de enero de 1921 como "el teatro más Chic de occidente".
A pesar de que el 21 de julio de 1919 la estructura se incendió, la resiliencia de su propietario permitió una sólida reconstrucción con cemento y piedra. A partir de los años 20, el Teatro Ciani y el Cine Italia, ambos diseñados por la familia Ciani, dominaron la cartelera local.
En su época de mayor auge, como dictan los registros de marzo de 1971, ofrecían funciones todos los días en horarios de tarde y noche, sumando la esperada función matinal de los domingos para todo público.

El acceso a la cultura era popular, con precios nostálgicos de 10 centavos para galería, 15 para balcón y 25 centavos para luneta.
Más allá de la proyección de películas cinematográficas, el Teatro Ciani se convirtió en el epicentro de la vida social y artística sureña.
Tras ocho décadas de ser el ícono del entretenimiento del suroccidente guatemalteco, el histórico cine dejó de funcionar en el año 2000, cerrando un capítulo dorado pero dejando un legado imborrable en la memoria colectiva de Suchitepéquez.

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