Juan José Victoria Aragón transformó la salud en Cobán tras fundar la emblemática Farmacia Victoria en 1941. Descubre el impacto y legado de este pionero farmacéutico.
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Juan José Victoria Aragón dejó una profunda huella en la historia de la salud en Alta Verapaz, gracias a su vocación de servicio y su compromiso con la población cobanera.
Su nombre quedó ligado para siempre a Farmacia Victoria, establecimiento fundado en 1941 y convertido, con el paso de los años, en un oasis para quienes afrontaban un padecimiento.
Antes de esos años, la existencia de farmacias era limitada y las carreteras escasas, lo que dificulta el acceso a la salud para la población de escasos recursos.

"Mi padre nos enseñó a trabajar todos los días. Teníamos que trabajar siempre porque, cuando yo era niño, solo existían dos farmacias: la de mi padre y la de los alemanes. Cuando tocaba turno, uno tenía que dormir en la farmacia", explicó Carlos Victoria, hijo del fundador.
Juan José Victoria Aragón se graduó como licenciado farmacéutico el 1 de mayo de 1931, iniciando una carrera marcada por el trabajo comunitario y el amor por la ciencia farmacéutica.

Durante sus primeros años de ejercicio profesional, atendió farmacias en Lívingston y Puerto Barrios, Izabal, donde adquirió experiencia y conoció de cerca las necesidades médicas de muchas comunidades guatemaltecas.
Con el tiempo, decidió trasladarse a Cobán motivado por el deseo de emprender y brindar un servicio más cercano a la población. Según recordó su hija, Amanda Victoria, la idea nació gracias al impulso de un colega y al entusiasmo que su padre sentía por la profesión.

"Motivado por un colega, mi padre decidió fundar su propia farmacia en Cobán, Alta Verapaz, y así nace la Farmacia Victoria", explicó Amanda Victoria.
En aquella época, Alta Verapaz enfrentaba grandes limitaciones en el acceso a medicamentos. Muchas personas debían recorrer más de 200 kilómetros hacia la Ciudad de Guatemala para conseguir tratamientos o medicinas especializadas, un trayecto que podía tomar hasta dos días debido a las condiciones de los caminos.

Frente a esa realidad, Juan José Victoria abrió oficialmente Farmacia Victoria el 1 de enero de 1941. El negocio inició de manera modesta, pero con una visión clara de servicio y atención a la comunidad.
En sus primeros días, la farmacia funcionaba únicamente con el trabajo del fundador, el apoyo de su esposa Clara Luz, un empleado, dos mostradores y una caja registradora.

A pesar de los recursos limitados, el establecimiento comenzó a ganarse rápidamente la confianza de la población gracias a la atención amable y la dedicación de sus propietarios.
La farmacia se convirtió en un punto importante para las familias cobaneras y para habitantes de municipios cercanos, quienes encontraron un lugar más accesible para adquirir medicamentos y recibir orientación farmacéutica.
También aprovechó los recursos locales, como plantas medicinales, para ayudar a los vecinos y así solucionar problemas de salud. De esta forma combinó su conocimiento con la riqueza natural del lugar. La farmacia es más que un negocio; fue un ejemplo de esfuerzo, visión y servicio comunitario.





