Conoce la historia del Estadio Mario Camposeco de Quetzaltenango, símbolo del deporte guatemalteco y referente del futbol en Xela.
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El actual Estadio Mario Camposeco es mucho más que un escenario deportivo. Su historia representa uno de los proyectos de infraestructura pública más importantes impulsados en Quetzaltenango durante la segunda mitad del siglo XX, cuando la práctica del deporte y la educación física comenzaron a ocupar un lugar prioritario dentro de las políticas nacionales.
El origen del recinto se remonta a 1948, cuando el entonces ministro de Educación, Gerardo Gordillo Barrios, planteó la necesidad de construir un estadio en Quetzaltenango.

Gordillo, originario de Nebaj, Quiché, había estudiado en el Instituto Normal para Varones de Occidente (INVO), donde obtuvo el título de maestro, por lo que mantenía un estrecho vínculo con la Ciudad Altense y conocía la importancia de fortalecer la infraestructura educativa y deportiva del occidente del país.
A partir de esta propuesta, la Municipalidad de Quetzaltenango conformó una comisión encargada de llevar adelante el proyecto. La misma fue encabezada por el entonces alcalde Carlos Enrique Guillén, quien coordinó las gestiones necesarias para convertir la iniciativa en una realidad.

El financiamiento de la obra fue posible gracias al Decreto 435 del Congreso de la República, emitido el 16 de octubre de 1947. Dicho decreto establecía impuestos adicionales destinados a la construcción del denominado "Estadio Nacional", recursos que posteriormente permitieron impulsar importantes proyectos deportivos; entre ellos, el estadio escolar de Quetzaltenango.
Para su construcción fue seleccionado un terreno municipal ubicado en el sector de La Democracia, con una extensión superior a los 12,600 metros cuadrados. El diseño del complejo era considerado moderno para su época e incluía una cancha engramillada para futbol, pista de atletismo, graderíos para los espectadores e incluso un ingreso subterráneo hacia el terreno de juego.

Además del campo principal, el proyecto contemplaba una serie de instalaciones complementarias destinadas al desarrollo de distintas disciplinas deportivas. En la parte baja del complejo se construyó una piscina, así como canchas para tenis, baloncesto y voleibol. Todo el perímetro era resguardado por un muro elaborado con adobe, característica común en muchas edificaciones de aquellos años.
La inauguración oficial tuvo lugar el jueves 24 de agosto de 1950. Las actividades comenzaron a las 9:30 horas con un desfile que partió desde el parque Centroamérica y recorrió las principales calles de la ciudad hasta llegar al nuevo estadio. En el recorrido participaron escuelas y colegios de Quetzaltenango, convirtiendo la jornada en una verdadera celebración cívica y deportiva.

Al acto también asistió el entonces presidente de la República, Juan José Arévalo Bermejo, quien observó el desfile desde el antiguo edificio de Gobernación, inmueble que actualmente es conocido como Casa No'j. Posteriormente, se trasladó al estadio acompañado por autoridades locales, nacionales e invitados internacionales para presidir la ceremonia de inauguración.
Aunque el programa contemplaba diversas actividades protocolarias y deportivas, una intensa lluvia obligó a suspender parte de los actos previstos para ese día. A pesar del mal clima, la inauguración quedó registrada como uno de los acontecimientos más importantes en la historia contemporánea de Quetzaltenango, al dotar a la ciudad de un recinto que durante décadas sería sede de competencias escolares, eventos atléticos y encuentros futbolísticos.

La construcción del estadio representó una inversión de Q84 mil, una cifra considerable para la época, reflejando la magnitud del proyecto y el interés de las autoridades por promover espacios adecuados para el desarrollo físico y recreativo de la población.
Poco tiempo después, en junio de 1951, el deporte quetzalteco sufrió una profunda pérdida con el fallecimiento de Mario Salvador Camposeco López, destacado deportista cuya trayectoria dejó una importante huella en la ciudad. Tras su muerte surgió la propuesta de que el Estadio Escolar llevara su nombre como homenaje permanente.

La iniciativa fue impulsada por Juan O. Rivera, quien encabezó una campaña de recolección de firmas para respaldar la solicitud. Finalmente, la petición fue aprobada y el recinto pasó a llamarse Estadio Escolar Mario Camposeco, denominación que con el paso de los años evolucionó hasta el nombre con el que hoy es ampliamente conocido: Estadio Mario Camposeco.
A más de siete décadas de su inauguración, este emblemático escenario continúa siendo uno de los principales símbolos deportivos de Quetzaltenango.

Sus graderíos han sido testigos de innumerables competencias, celebraciones y momentos memorables que forman parte de la historia de la ciudad. Más allá de su importancia para el futbol, el estadio representa el legado de una época en la que la educación, el deporte y el desarrollo urbano caminaron de la mano para construir uno de los espacios más representativos del occidente guatemalteco.





