04/08/2020

  • Ciencia

Las imágenes más cercanas del Sol: a 77 millones de kilómetros

  • Con información de El País
19 de julio de 2020, 09:07
El objetivo principal de la misión es entender mejor cómo funciona el Sol. (Foto: NASA)

El objetivo principal de la misión es entender mejor cómo funciona el Sol. (Foto: NASA)

La Sonda Solar Orbiter de la Agencia Espacial Europea (ESA) tomó las imágenes más cercanas que se han obtenido del Sol. En ellas se ve el disco solar repleto de diminutas celdillas que, en realidad, son millones de burbujas de hidrógeno a 6 mil grados.

Las imágenes fueron tomadas a una distancia de 77 millones de kilómetros, a mitad de camino entre la Tierra y esa estrella. El objetivo principal de la misión es entender mejor cómo funciona el Sol y qué gobierna sus ciclos de actividad.

Entender eso es fundamental, pues nuestro planeta vive dentro de la burbuja protectora del Sol, lo cual en ocasiones supone estar expuestos a las violentas tormentas de radiación que envía el astro y que, incluso, pueden derribar las redes de comunicación por satélite o el abastecimiento eléctrico, entre otros efectos.

La nave también pretende desentrañar el gran enigma que oculta el Sol: ¿cómo puede ser que las capas más externas de su atmósfera, la corona, estén a un millón de grados, unas 200 veces más calientes que la superficie de la estrella?

Estas imágenes fueron tomadas por Solar Orbiter y en ellas se aprecian las pequeñas llamaradas observadas. (Foto: ESA)
Estas imágenes fueron tomadas por Solar Orbiter y en ellas se aprecian las pequeñas llamaradas observadas. (Foto: ESA)

El mapa representa la situación global del campo magnético que produce el Sol con todas sus pequeñas variaciones.

“Normalmente los datos recogidos por las sondas, básicamente son medidas de los parámetros de la luz, se envían a la Tierra y allí son procesados con la ayuda de muchos ordenadores para producir un mapa completo”, explica José Carlos del Toro, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía y coinvestigador principal del instrumento PHI de la sonda.

“La Solar Orbiter está demasiado lejos para hacer esto, así que por primera vez se ha incluido un chip que procesa toda la información a bordo de la nave, de forma autónoma y envía el mapa completo, algo que jamás se había hecho”, resalta el investigador.

 

El campo magnético del Sol gobierna el viento solar, las tormentas y las manchas en su superficie que están relacionadas con su actividad. “Para que los millones de partículas que emite el Sol puedan salir de su superficie hace falta mucha energía y esa energía la proporciona el campo magnético”, explica Del Toro. “Gracias a estos mapas vamos a poder encontrar el origen de esos fenómenos”, añade.

Las imágenes y videos tomados por la sonda muestran pequeñas “hogueras”, explicaron los científicos de la misión, en una rueda de prensa virtual.

“Nunca antes se habían observado estos fenómenos con tanta resolución”, explica Daniel Müller, científico de la misión. “Creemos que son como los hermanos pequeños de las potentes llamaradas solares y pensamos que su origen está en el campo magnético y que, tal vez, estas hogueras sean las responsables de aumentar la temperatura de la corona solar”, detalla.

Mapa del campo magnético solar obtenido por Solar Orbiter. (Foto: ESA)
Mapa del campo magnético solar obtenido por Solar Orbiter. (Foto: ESA)

La nave despegó el 10 de febrero y aún está en su período de acercamiento progresivo al astro. Estas primeras imágenes y mapas son fruto de una prueba de sus instrumentos para comprobar que todo funciona correctamente.

El período de observaciones científicas comenzará en noviembre de 2021 y, a partir de esa fecha, la sonda comenzará a realizar órbitas muy prolongadas en torno al astro, cerrando cada vez más su trayectoria hasta alcanzar su acercamiento máximo: unos 42 millones de kilómetros, explica Javier Rodríguez-Pacheco, investigador principal del instrumento científico EPD (Detector de Partículas Energéticas), a bordo de la sonda.

Solar Orbiter despegó pocos días antes de que en la Tierra se desatase la peor pandemia del siglo XXI y esto ha tenido un impacto curioso en la misión, señala Rodríguez-Pacheco. “Esta ha sido la primera misión que se ha puesto en marcha desde casa por el Covid, estábamos manejando una nave a millones de kilómetros con el ordenador de casa, mientras se escuchaba un niño llorando o un perro ladrando”, confiesa.

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