Conoce la inspiradora vida de Edgar Octavio Girón Castillo, destacado cronista de Coatepeque y maestro egresado del INVO.
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Con una trayectoria ejemplar en el Diario de Centroamérica y Radio TGCO, este referente del periodismo en Quetzaltenango y la costa sur ha dejado una huella imborrable en la Ciudad de las Gardenias como comunicador y docente.
El periodismo y la educación en la costa sur del país tienen protagonistas como historias profundas, forjadas por entrega que ha transformado comunidades enteras.
Uno de estos personajes es Edgar Octavio Girón Castillo, quien, a sus 79 años, representa la memoria viva de la crónica periodística y la docencia en la región suroccidental del país.

Aunque nació en la aldea Gálvez, en Flores Costa Cuca, el destino lo guió hacia un municipio que adoptaría con el alma y que lo adoptaría a él: Coatepeque, Quetzaltenango.
Su llegada a la Ciudad de las Gardenias ocurrió en 1969, apenas un año después de graduarse como Maestro de Educación Primaria Urbana en el Instituto Normal para Varones de Occidente (INVO), ubicado en Xela.
Fue precisamente en las aulas del INVO, mientras cursaba el quinto año de magisterio, donde despertó su verdadera vocación por las letras y la comunicación, llegando a dirigir su primer periódico escolar y dos revistas literarias.

Del Diario de Centroamérica a las ondas radiales
Al concluir sus estudios, Girón se trasladó a la ciudad de Guatemala para gestionar su título profesional. En aquella época moldeó su rigurosa ética de trabajo; dividía sus días entre los trámites administrativos matutinos y sus labores vespertinas en los talleres y la redacción del histórico Diario de Centroamérica, además de colaborar en otros medios impresos de la época de oro de la prensa escrita guatemalteca.
En el ámbito de la radiodifusión, destacó por su inigualable pasión en la emisora Radio TGCO, donde ejerció la locución durante 15 años de forma honoraria, demostrando un compromiso genuino con el servicio social. Posteriormente, aportó su talento a Radio Frontera Pajapita, integrándose al equipo del recordado Noticiero Radio Cadena Maya (RCM).
Su grabadora recopiló entrevistas a personajes sumamente influyentes de la época, como José María Ruiz Furlán, conocido popularmente como el "Padre Chemita".
Logró integrarse con éxito a la Agrupación Nacional de Periodistas y Editores (AMPE) en México, espacio desde el cual representó dignamente a Guatemala en múltiples congresos internacionales que reunieron a comunicadores de diferentes territorios.

Un retiro con honor
Actualmente, el maestro y periodista goza de una merecida jubilación, disfrutando de la paz de su hogar en Coatepeque al lado de su amada esposa e hijos.
La huella que dejó en el municipio es indeleble, razón por la cual la comunidad y las instituciones locales le han otorgado los máximos honores de la región; fue nombrado Miembro de la Fraternidad de Ciudadanos Distinguidos y recibió el título oficial de Cronista de Coatepeque, galardón que perpetúa su nombre en las páginas de la historia guatemalteca.

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