Marielos Marín, investigadora del Observatorio para las Ciudades de la Universidad del Istmo, habló en Economía HOY Podcast sobre los retos de las grandes urbes del país.
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"La planificación territorial debe servir para construir respuestas conjuntas que permitan mejorar la calidad de vida de las personas y orientar de manera más eficiente el crecimiento de las ciudades." Marielos Marín, investigadora del Observatorio para las Ciudades de la Universidad del Istmo (UNIS).
Durante su participación en el Podcast de Economía HOY, Marín, planificadora con maestría y doctorado en planificación urbana y territorial, habló sobre cómo orientar crecimiento de urbes como la Ciudad de Guatemala.
A continuación, un extracto de la entrevista.
¿Qué es la planificación urbana y territorial?
Son formas de planificación que se enfocan en el espacio físico donde se desarrollan las actividades humanas. Su objetivo es organizar la manera en que las personas viven, trabajan y se relacionan dentro de un territorio determinado.
La principal diferencia es la escala. La planificación urbana suele aplicarse a ámbitos más locales, generalmente municipales, mientras que la planificación territorial puede abarcar espacios más amplios y complejos, incluso más allá de los límites administrativos de una municipalidad.
En ambos casos se busca ordenar el desarrollo de las actividades humanas dentro de un espacio geográfico específico.
¿Han sido efectivos los Planes de Ordenamiento Territorial (POT) y los Planes Municipales de Desarrollo?
Desde el Observatorio para las Ciudades estamos analizando precisamente esa situación. Lo que hemos identificado es que existe una diferencia importante entre municipios.
Algunas fuentes indican que hay seis planes de ordenamiento territorial en el país y otras mencionan siete. En cambio, la mayoría de las 340 municipalidades sí cuentan con un Plan Municipal de Desarrollo, muchos de ellos derivados de lineamientos establecidos en el Plan Nacional de Desarrollo K'atun.
Desde mi perspectiva profesional, ante la pregunta de si estos planes funcionan, considero que siempre es mejor contar con un plan que no tener ninguno. Un plan establece una hoja de ruta, permite orientar las decisiones y facilita procesos de seguimiento y fiscalización.
Por supuesto, existen críticas relacionadas con la estandarización de algunos instrumentos, ya que cada territorio tiene características y necesidades particulares. Sin embargo, disponer de un plan sigue siendo una ventaja frente a la ausencia de planificación.
¿Se ha observado si estos planes realmente mejoran la calidad de vida de la población?
Todavía no contamos con suficiente información para emitir una conclusión definitiva, pues el observatorio lleva poco tiempo en operación y los datos aún están en proceso de consolidación.
Uno de los desafíos es que muchos planes no se monitorean con la frecuencia necesaria. Además, en algunos casos los horizontes de planificación no coinciden con los períodos de gestión de los gobiernos municipales.
Uno de nuestros objetivos es precisamente generar información que permita medir avances y evaluar resultados. Sin esos datos, y sin un monitoreo constante, es difícil determinar qué tan efectivos han sido los distintos instrumentos de planificación.
Y más allá del monitoreo, ¿se considera la planificación territorial como una herramienta para impulsar el desarrollo económico?
Sí. Existen distintos tipos de planes: participativos, estratégicos, temáticos o especializados. Todos tienen en común que buscan ordenar el territorio donde se desarrollan actividades económicas y sociales.
La teoría económica urbana plantea que una adecuada organización territorial puede contribuir a mejorar la productividad. Sin embargo, llevar estas ideas a la práctica requiere tiempo, recursos financieros, capacidades técnicas y procesos de participación ciudadana.
Según la teoría económica, organizar bien el territorio mejora la productividad.
La planificación no es una acción inmediata; requiere consensos, coordinación y una ejecución sostenida en el tiempo.
¿Qué tan importante es incorporar las características geográficas de cada territorio?
Es fundamental. Un plan que ignore la geografía tendrá limitaciones importantes.
Las condiciones físicas, ambientales y territoriales deben formar parte del diagnóstico. También es necesario considerar las capacidades institucionales de cada municipio, porque no todos cuentan con los mismos recursos técnicos o financieros.
Por ello, entidades como SEGEPLAN cumplen un papel importante al apoyar a municipalidades que tienen menos capacidades para desarrollar procesos de planificación.
Además, cada ciudad enfrenta desafíos distintos. Mientras la Ciudad de Guatemala experimenta una alta concentración de actividades, otras ciudades intermedias enfrentan problemas derivados del crecimiento y de la interacción con municipios vecinos.
¿Cómo puede ayudar la planificación a mejorar la movilidad?
La movilidad debe ser parte integral de cualquier proceso de planificación. Existen enfoques que promueven el desarrollo orientado al transporte para reducir desplazamientos y mejorar la conectividad.
Sin embargo, no todos los territorios tienen los mismos problemas. Mientras algunas ciudades enfrentan congestionamientos severos, otras pueden tener prioridades relacionadas con acceso a alimentos, servicios básicos o infraestructura.
Por eso la planificación debe responder a las necesidades específicas de cada territorio.
¿Qué papel juega la planificación en el desarrollo de proyectos inmobiliarios?
La planificación puede contribuir a generar soluciones más integrales. No se trata únicamente de construir viviendas, sino de considerar aspectos económicos como el empleo y el comercio, elementos urbanos como el espacio público y la conectividad, y también el acceso a servicios y la sostenibilidad ambiental. Un problema recurrente es la existencia de ciudades dormitorio, donde muchas personas deben desplazarse grandes distancias para trabajar o estudiar.
Según una encuesta del Observatorio para las Ciudades cuya muestra no es necesariamente representativa, algunos ciudadanos reportaron que deben atravesar hasta cuatro municipios para llegar a sus lugares de trabajo.
¿Hacia dónde cree que evolucionarán las ciudades guatemaltecas?
Todo apunta hacia una mayor densificación y verticalización.
La demanda de vivienda continúa creciendo y el espacio disponible es limitado. Además, las personas buscan ubicarse cerca de los centros de empleo, educación, salud y servicios especializados.
Por ello considero que veremos una tendencia creciente hacia desarrollos de mayor densidad en distintas zonas urbanas del país.
¿Cuáles son los principales desafíos de la planificación urbana y territorial?
Uno de los retos más importantes es superar la visión estrictamente municipal y avanzar hacia enfoques metropolitanos o regionales.
Muchos de los problemas actuales, como la movilidad, la contaminación, la gestión de residuos y el acceso a espacios públicos, trascienden los límites administrativos de un municipio.
También es necesario fortalecer la gobernanza y promover soluciones integrales. Los desafíos urbanos son cada vez más complejos y requieren coordinación entre múltiples actores e instituciones.




