Para Bismark Pineda, gerente de Competitividad de Agexport, no hay dudas: la infraestructura portuaria de Guatemala no ha evolucionado al mismo ritmo que su crecimiento.
EN CONTEXTO: Entorno Exportador: La ley portuaria que el país lleva décadas esperando
Durante décadas, Guatemala ha enfrentado un desafío estructural que ha limitado su competitividad: un sistema portuario que requiere inversiones y modernización para responder a las necesidades del comercio moderno. La infraestructura actual no ha evolucionado al ritmo del crecimiento de la demanda, generando presiones crecientes sobre el sistema logístico y reduciendo la capacidad del país para aprovechar oportunidades estratégicas como el nearshoring, la relocalización de cadenas de suministro y la posibilidad de llevar más productos a distintos destinos de forma competitiva.
Una parte importante de los costos logísticos está influenciada por factores externos a las decisiones empresariales, particularmente aquellos relacionados con la infraestructura y el funcionamiento del sistema portuario. Aspectos como la capacidad de atención en muelles, la productividad en las operaciones de carga y descarga, las limitaciones para atender buques de mayor tamaño, la disponibilidad de equipamiento moderno y el nivel de digitalización de procesos inciden en la eficiencia operativa y, en consecuencia, en la competitividad de las tarifas de transporte internacional y en mayores tiempos de despacho. Para Guatemala, cada día de atraso portuario significa menor capacidad para competir en mercados internacionales, mayores costos para exportadores, interrupciones en cadenas de suministro y pérdida de oportunidades de inversión.

En este contexto, la modernización portuaria debe ser una prioridad estratégica de país. Frente a este escenario, la aprobación de la Ley General del Sistema Portuario Nacional representaría uno de los avances institucionales más relevantes para la competitividad del país en años recientes. Esta propuesta busca corregir fallas estructurales históricas: la falta de una autoridad nacional moderna y autónoma, la dispersión de competencias, la ausencia de reglas claras para la inversión y expansión portuaria, y la necesidad de elevar estándares de seguridad y protección conforme a normas internacionales.
Adicionalmente, la modernización del sistema portuario implica no solo ampliar y mejorar infraestructura, sino también transformar la gestión operativa mediante la digitalización de procesos, la interoperabilidad entre actores, la optimización de tiempos de despacho y la articulación con la red vial y logística del país. Se trata de evolucionar hacia un sistema eficiente, predecible y alineado con las exigencias del comercio global.
Guatemala enfrenta hoy una oportunidad histórica. Transformar su sistema portuario no solo permitirá corregir las barreras del presente, sino sentar las bases para un crecimiento sostenido en el futuro.





