Conoce la historia de Otto Iván Salguero, quien pasó de vender chicles a liderar su propia importadora con decenas de etiquetas de vino en Guatemala, incluyendo marcas italianas de prestigio.
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Hace poco más de un año se independizó de su familia, luego de nueve años, y ahora está dedicado, personalmente, a la importación de vinos a través de Winet. Se trata de Otto Iván Salguero, de 31 años.
“Todo inicio cuesta, más por los trámites que me llevaron aproximadamente un año para la obtención de licencias y otros documentos”, recordó Salguero.
El camino a veces es difícil, pero la pasión y la perseverancia son importantes para salir adelante y este es el caso del emprendedor entrevistado.

“La preparación también es importante, por ello empecé tomando un curso de vinos y, además, realicé un estudio de mercado”, recordó el vinatero.
La primera casa productora con la que negoció fue con la Bodega Gran Sasso, considerada buena en su categoría de vinos con excelente relación calidad-precio.
“Un negocio como este, mínimo hay que comenzarlo con cierta cantidad de botellas. Yo lo hice con d'Abruzzo y el Pinot Grigio. Arrancamos con 12 marcas, es decir, unas 1,500 botellas”, afirmó el comerciante.

Los meses han pasado y actualmente maneja casi 70 marcas o etiquetas, algunas con un paladar suave, producto de fruta madura dulce, que es lo que más les gusta a los guatemaltecos.
“El vino que más vendo es el Montepulciano d'Abruzzo y el más especial que importo es el de la bodega Serego Alighieri, cuya vitivinícola italiana pertenece a los descendientes directos del famoso poeta, Dante Alighieri, desde 1353”, resaltó.

Se siguió preparando para el comercio de los vinos y ahora es sommelier, lo que le ha permitido convertirse en un experto en aromas y sabores de bebidas alcohólicas.
“Es una combinación de la vista para ver la copa del vino, el gusto y el olfato para sentir el sabor y el aroma, pero lo principal es abrir la botella e ir experimentando con todos los vinos”, explicó Salguero.
Un buen vino se identifica cuando se siente un aroma a madera porque le da complejidad. A veces hay equivocaciones, pero de igual manera se pueden saber las características, pero no la uva o el país de origen.

“Conforme pasa el tiempo, es fácil determinar, por ejemplo, para un restaurante de carnes que tiene mucha grasa, necesitamos un vino que tenga bastante cuerpo, que tenga paso por barrica, y probamos los alimentos para ver qué tanto combinan el alimento”, señala el entrevistado.
Los años han pasado, pero mantiene presente cómo empezó su empresa y en lo que se ha convertido con el paso del tiempo.

“Me siento orgulloso de ser un importador de vinos, porque recuerdo que empecé como comerciante con cuatro máquinas de chicles”, afirmó el entrevistado.
Pero en toda actividad siempre hay momentos que no se olvidan por lo que en su momento significaron.
“En una ocasión pedí unos vinos a Italia, por supuesto, y me urgían, pero cuál fue mi sorpresa que, al ir a recibirlos, mandaron unas que no eran”, aseveró.



