Los videojuegos no solo son para divertirse. También pueden ayudar al cerebro, según explican expertos. Jugar de forma moderada mejora la memoria, la atención, y hace que pensemos más rápido. Además, pueden enseñar a resolver problemas, trabajar en equipo y ser más creativos.
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Un estudio de Japón publicado en la revista Nature Human Behavior mostró que jugar con regularidad puede mejorar la salud mental. Es decir, no todos los juegos son malos. Algunos ayudan a sentirse mejor, a concentrarse y a pasar un buen rato.
Incluso los adultos mayores se benefician, porque les ayudan a mantener la mente activa. También se usan en terapias para calmar el dolor o tratar problemas emocionales, como la ansiedad.

"Cuando se usan con medida y con buena orientación, pueden ser una herramienta positiva para el bienestar emocional, sobre todo en jóvenes que enfrentan estrés o soledad", explica Eugenia Uluán, psicóloga.
Eso sí, advierte la experta, es importante que padres y madres vigilen qué juegan sus hijos y cuánto tiempo lo hacen. Si se eligen bien y no se abusa, los videojuegos pueden ser una buena herramienta para aprender, relajarse y desarrollar habilidades para la vida.
Beneficios
- Ejercita la memoria y la atención: resolver retos y seguir pasos ayuda a que el cerebro se mantenga activo.
- Mejora la coordinación: al mover los dedos y mirar la pantalla, se entrena la conexión entre ojo y mano.
- Ayuda a relajarse: jugar un rato distrae la mente, baja el estrés y mejora el estado de ánimo.
- Fomenta la convivencia: se puede jugar con amigos o familiares, aunque estén lejos.
- Personas mayores: mantiene el cerebro despierto, mejora la memoria y retrasa el envejecimiento mental.
- Promueve el movimiento: algunos juegos piden moverse o levantarse, lo cual suma actividad física suave.

Adecuado para tus hijos
- Edad: fíjate en la clasificación. Si dice PEGI 3, PEGI 7 o ESRB "E" (Everyone), significa que es apto para niños pequeños.
- Conócelo: juega un poco tú primero o busca información para saber si es fácil de entender y no tiene violencia.
- Prefiere: los juegos cooperativos que permiten compartir tiempo juntos y ayudan a estar más pendientes de lo que juegan.
- Cuidado: evita aquellos donde puedan hablar con desconocidos o gastar dinero sin permiso.
- Controles: todas las consolas y celulares tienen opciones para poner límites de tiempo o bloquear contenido.
- Habla con tus hijos: pregúntales qué les gusta, enséñales a elegir juegos seguros y aprovecha para enseñarles a jugar con responsabilidad.
Seguridad
- Asegúrate de que jueguen solo con personas que conozcan. Evita que hablen con extraños en chats o partidas abiertas.
- Enséñales a no compartir datos personales como nombre, dirección o escuela y a contarte si algo les incomoda.
- Establece horarios claros para evitar problemas de sueño, adicción o distracción en sus estudios.
- Desactiva compras automáticas y revisa las configuraciones y protege su información personal y tu dinero.
- Habla con ellos sobre lo que juegan y anímales a contarte si algo raro ocurre. Enséñales a reportar y bloquear a usuarios molestos.

Alerta en casa
- Irritabilidad o tristeza si no puede jugar, o ansiedad por jugar más tiempo.
- Desinterés por otras actividades como salir, estudiar o convivir.
- Bajo rendimiento escolar, falta de atención o desmotivación.
- Aislamiento social: evita amigos y prefiere estar solo jugando.
- Conductas agresivas o impulsivas, incluso fuera del juego.
- Problemas de sueño: duerme menos o con mala calidad.
- Síntomas físicos: cansancio, dolor de cabeza, vista cansada o mala postura.
- Gastos sin control: presión para comprar juegos o dispositivos.
- Aumento de sedentarismo y sobrepeso, sobre todo si se acompaña de mala alimentación.
Cuanto tiempo es sano jugar
- Niños de 2 a 5 años: hasta 1 hora al día, con juegos educativos y supervisión.
- Niños de 6 a 12 años: 1 a 2 horas diarias, combinando con actividad física y deberes.
- Adolescentes y adultos: 2 a 3 horas al día como máximo, sin afectar sueño, estudio o relaciones.




