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El abrazo

  • Por Soy502
22 de diciembre de 2014, 09:00
El expresidente de Comunicaciones, Roberto Arzú, y el delantero de Municipal, Carlos "El Pescado" Ruiz se abrazaron en las afueras del estadio. (Foto: Nuestro Diario).

El expresidente de Comunicaciones, Roberto Arzú, y el delantero de Municipal, Carlos "El Pescado" Ruiz se abrazaron en las afueras del estadio. (Foto: Nuestro Diario).

Ambos equipos cancelaron los festejos.

El patrocinador de Comunicaciones, Bantrab, publicó fotos del desmontaje del área preparada para la celebración, bajo el Puente Olímpico.

Municipal, por su lado, anunció que si acaso eran campeones, organizarían una caravana un día después, en la mañana, con espíritu de familia.

Los ánimos estaban caldeados. Los cremas querían una revancha por la oportunidad que se les escapó de las manos hace ocho años. Los rojos defendían el título que era fuente de orgullo y que algunos mencionaban hasta en el nombre. Ya la Policía les había advertido que si se ponían “pesados”, no podían garantizar la seguridad de nadie.

Kevin Díaz aparece junto a quien fuera su novia. (Foto: Archivo/Soy502)
Kevin Díaz aparece junto a quien fuera su novia. (Foto: Archivo/Soy502)

Ese era el ambiente previo a la final del Torneo Apertura 2014, en el que se jugó el clásico 284 el pasado domingo 20 de diciembre, a las puertas de la Navidad. 

Luego de la muerte del aficionado crema Kevin Díaz a finales del mes de abril, el juicio contra Marlon Puente, el líder la barra brava roja y un cúmulo de amenazas proferidas en redes sociales de parte de ambos equipos, lo que esperábamos los periodistas y buena parte de la afición es que hubiera una batalla campal a las puertas del estadio.

Marlon Puente, conocido como Pirulo, es uno de los líderes de las porras rojas y tiene contratos publicitarios con el gobierno. (Foto: rojodecorazon.com)
Marlon Puente, conocido como Pirulo, es uno de los líderes de las porras rojas y tiene contratos publicitarios con el gobierno. (Foto: rojodecorazon.com)

No fue así, por fortuna.

Sí, hubo roces en la cancha. Sí, hubo insultos durante el juego y después, de parte de los que no saben perder y tristemente, de parte de quienes tampoco saben ganar.

Pero lo que vale la pena destacar es que hubo gestos de auténtico espíritu deportivo y juego limpio.

Una imagen muy vista en redes sociales fue la que mostraba al expresidente del Club Comunicaciones, el que tanto soñó con el “Penta” y no lo logró, Roberto Arzú, abrazando al delantero de Municipal, crack histórico de la escuadra roja, Carlos “el Pescado” Ruiz.

La foto la tomaron antes del inicio del partido y quién sabe si hubiera podido repetirse al final. Pero lo importante es que se dio y sentó el tono para un encuentro deportivo sano, pues la rivalidad en la cancha no debe significar odio.

El portero de Municipal también se portó como un caballero. Santiago Morandi se inclinó para ayudar al delantero crema, Agustín Herrera, que cayó frente a su arco, retorciéndose por un calambre.

Ni hablar de los directivos de ambos clubes, que intercambiaron saludos civilizados en redes sociales al terminar el derbi.

Así debe ser. En la vida, como en el deporte, hay altos y bajos: los que triunfaron hoy, mañana serán vencidos. Y los que perdieron algún día recuperarán el cetro. Por eso hay que ser humildes en la victoria y dignos en la derrota.

Después de un año manchado con la sangre de un aficionado, parece que hemos recapacitado y jugadores y directivos han dado el ejemplo. La pasión por el deporte debe inspirarnos a ser mejores, a brillar, pero pulidos en la disciplina, en las virtudes, en el fuego de un combate honorable. El amor a una camiseta no debería ser nunca una excusa para la violencia.

El buen desarrollo de esta final de torneo, con ese abrazo conciliatorio entre antiguos enemigos, debería proponernos un marco de actuación para el año entrante, que será competitivo en todos los ámbitos.

Nos esperan tiempos difíciles, en el fragor de una campaña política sobre la cual se ciernen nubarrones de tormenta. Ojalá nos equivoquemos, ojalá la sensatez prevalezca, como ocurrió este fin de semana en la final del torneo futbolístico.

Ojalá se repitieran más imágenes como las que vimos el domingo: que la rivalidad y las diferencias de opinión no sean impedimento para un abrazo fraterno. Ojalá la paz nos acompañe en estas Navidades y siempre.

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