En total, fueron nueve minutos los que el presidente Pérez Molina estuvo frente al micrófono. Minutos antes, sentado en la butaca se mostró cabizbajo y pensativo.
Incluso se le vio con los ojos cerrados durante algunos segundos mientras el exministro de la Defensa Nacional, Manuel López Ambrocio, se despedía con un emotivo discurso.
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Llegó el turno del presidente que empezó el discurso con voz firme y rotunda. Sin embargo, según iba pasando los minutos, su voz se iba volviendo más ronca y comenzó el "festival de gallos". Claramente se pueden identificar siete gallos, que dejaron perplejos a los asistentes del acto.
Una extraña despedida
Con ganas de terminar su discurso y emprender una salida improvisada, el presidente terminó diciendo: "Gracias por su presenza" (así lo dijo) y agradeciendo al público en varias ocasiones.
Momentos antes, López Ambrosio entregaba su cargo al Presidente Vía: @RobertoCSoy502 pic.twitter.com/GjntEGTHPY
¿Tendría prisa por salir? ¿Un discurso improvisado? ¿Cansancio? ¿Enfermedad? Un sinfín de interrogantes que se quedarán sin respuesta.
Al terminar el acto, Pérez Molina no atendió a los medios de comunicación para aclarar qué es lo que realmente le sucedía.




