Con información de NBC, ABC, Houston Chronicle y Daily Mail
Dos conmovedoras historias han recorrido las redes sociales en los primeros días de 2015. Ambas tienen por protagonistas a dos niñas: una bebé prematura que aún se encuentra en cuidados intensivos y una niña de 7 años, única sobreviviente de un accidente aéreo donde pereció su familia.

El primer caso ocurrió en Houston, Texas, en la madrugada de este 1 de enero. La protagonista es una bebita llamada Ellie, que nació gracias a una cesárea de emergencia minutos después de que su madre, Mónica Ramírez, de 25 años, sufriera graves heridas en un accidente de automóvil. La mujer fue llevada al hospital más cercano, donde los médicos lograron extraer con vida a la bebé, que tenía apenas seis meses.

Pese a los esfuerzos de los doctores, la madre falleció pocas horas después. Los socorristas la encontraron tirada a la orilla de la carretera. Aparentemente, salió disparada del vehículo donde se conducía, el cual chocó contra otro automóvil, que era manejado por su novio, Anton Aleksandrov.

Las autoridades sospechan que el accidente se originó por un episodio violento entre la pareja. Ramírez había puesto una orden de restricción a Aleksandrov, quien sobrevivió al accidente, informaron medios internacionales.
La hermana de la fallecida, Briana Church, dijo a los medios: "La pequeña Ellie es nuestro milagro".
La niña que vivió
El segundo caso es el de la pequeña Sailor Gutzler, de apenas 7 años, quien caminó herida y sin zapatos, en medio de un gélido bosque en Kentucky, hasta la primera casa habitada que encontró, para avisar que su familia acababa de morir en un accidente aéreo.

La pequeña se presentó bañada en sangre en la puerta de Larry Wilkins, quien la encontró temblando y conmocionada, pues la niña sólo vestía una playera y pantaloneta, pese al feroz invierno. La pequeña Sailor recorrió casi dos kilómetros en una región cubierta de maleza.

"Qué niña más valiente", dijo Wilkins a la agencia Prensa Asociada. "Extraordinaria niñita". El jefe de la policía de Kentucky, el sargento Brent White, añadió: "La niña cayó del cielo a una agujero negro. No tuvo a nada ni nadie, más que sí misma, para ir a buscar ayuda para su familia. Impresionante".

En el accidente aéreo murieron los padres de la pequeña, Marty y Kimberly Gutzer, así como su hermana Piper, de 9 años, y su prima Sierra, de 14. La familia era de Nashville, Illinois.




