Descubre el impacto y legado del padre Eustace Peruzzi en Puerto Barrios, Izabal.
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Este misionero franciscano transformó la región mediante la fundación del Colegio Cristo Rey, el equipo de fútbol Izabal J.C. (JUCA) y la construcción de la Catedral del Sagrado Corazón. Su vida de servicio social y religioso permanece vigente en la historia de Guatemala como un pilar fundamental de fe, educación y desarrollo comunitario.

Al llegar a la Tierra de Dios, Puerto Barrios, Izabal, el sacerdote Eustace Peruzzi quedó cautivado por su gente, su clima y sus atardeceres, sin imaginar que sería el lugar donde dejaría una huella imborrable en los porteños.
A décadas de su fallecimiento, su legado religioso, social, deportivo y comunitario sigue vivo en el recuerdo de los vecinos, quienes destacan su incansable labor en favor de la población.
Nacido el 13 de mayo de 1908 en Crystal Falls, Michigan, Estados Unidos, Peruzzi era hijo de inmigrantes italianos que se habían establecido en territorio estadounidense.
Desde temprana edad abrazó la vocación religiosa e ingresó el 7 de octubre de 1923 al colegio seráfico de Chiampo, en Italia. Posteriormente, inició el noviciado en San Francesco del Deserto el 4 de agosto de 1926. Realizó su profesión simple el 6 de agosto de 1927 y la solemne, el 9 de abril de 1931.

Su biografía menciona que fue ordenado sacerdote el 28 de julio de 1935 en Roma, en la Iglesia de Jesús. Su espíritu misionero lo llevó primero a China, donde en 1936 se integró a la misión franciscana de Hankow.
Allí desarrolló una intensa labor pastoral y social en medio de tiempos difíciles. Sin embargo, la revolución maoísta obligó a muchos religiosos a abandonar el país, entre ellos Peruzzi, quien dejó atrás años de servicio y sacrificio.
Tras un breve paso por Estados Unidos, llegó a Guatemala el 16 de abril de 1949, cuando tenía 41 años. Fue enviado a Puerto Barrios, cabecera departamental de Izabal, donde inició la etapa más recordada de su vida sacerdotal.
En ese entonces, la región carecía de muchas estructuras religiosas y sociales, situación que motivó al sacerdote franciscano a impulsar numerosas obras que marcaron el desarrollo de la comunidad.

Durante 32 años de apostolado en Izabal, Peruzzi se convirtió en el primer sacerdote fijo de Puerto Barrios y promovió proyectos que trascendieron el ámbito religioso. Entre sus principales obras destaca la construcción de la iglesia que hoy es la parroquia Sagrado Corazón y Catedral del Vicariato de Izabal.
También impulsó el convento y la casa de las Hermanas, además de la residencia para ancianos San Francisco de Asís, fundada en 1978, junto a Vilmita Samayoa Acevedo, viuda de Flores.
Uno de sus proyectos más recordados fue la fundación del Colegio Cristo Rey, en 1953, institución educativa que ha formado a generaciones de estudiantes.
Además, su compromiso con la juventud lo llevó a involucrarse en el deporte, fundando en 1960 junto al padre Guido Maruzzo el equipo JUCA, conocido posteriormente como Izabal J.C., siglas de Juventud Católica.

Su aporte también alcanzó a los Bomberos Voluntarios de Puerto Barrios, institución cuya creación promovió activamente.
El 27 de octubre de 1980, luego de sufrir complicaciones de salud derivadas de diabetes, un infarto, infección en la vejiga y bronconeumonía, falleció en un hospital de la capital guatemalteca.
Sus restos fueron trasladados a Puerto Barrios y sepultados en la Catedral del Sagrado Corazón de Jesús, templo que él mismo ayudó a construir.
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