Un tribunal de Suiza ratificó la condena de 14 años de prisión contra Erwin Sperisen, exdirector de la PNC de Guatemala.
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El Tribunal Supremo Federal de Suiza declaró sin lugar el recurso de apelación presentado por Erwin Sperisen, exdirector de la Policía Nacional Civil de Guatemala, en contra de una condena impuesta por el Tribunal Cantonal de Ginebra en 2024.
En aquella oportunidad, el tribunal lo condendó a 14 años de prisión por haber participado en la planificación y ejecución de plan "Pavo Real"; una operación para recuperar el control en la Granja Penal Pavón em septiembre de 2006. En un enfrentamiento con la policía murieron siete reos.
El Tribunal Cantonal de Ginebra determinó que se había violado el principio de procedimiento expedito y redujo su pena de prisión de 15 a 14 años.
Sperisen, quien posee nacionalidad suiza y guatemalteca, en su defensa, alegó que la reducción de un año de su condena era insuficiente, a lo que el Tribunal respondió que la infracción detectada era moderada en comparación a la gravedad de los delitos, la complejidad del caso con sus implicaciones internacionales y el volumen del expediente por lo que la decisión se consideró apropiada.

En su argumentación el Tribunal Supremo Federal ratificó esta decisión al indicar que los presos asesinados no murieron en un enfrentamiento con la policía, sino que fueron eliminados, ya que los cuerpos presentaban heridas de balas.
Ante esto, resalta que el Tribunal rechazó las criticas de Sperisen que se centraban en la presunción de inocencia, la credibilidad de los testigos y contaminación de la prueba.
"21 meses para desestimar"
El periodista suizo, Alex Baur, quien ha dado cobertura al juicio contra Sperisen y que además escribió un libro sobre el caso llamado "La maldición del bien", reaccionó tras la ratificación de la condena de prisión de 14 años contra el exdirector de la PNC.
Baur señala que el Tribunal Federal tardó 21 meses en desestimar el recurso contra la condena. "En 2024, la justicia de Ginebra había declarado culpable al antiguo jefe de la policía de Guatemala de haber encubierto al comandante de policía Javier Figueroa en 2004, tras una masacre en una prisión. Pero he aquí que Figueroa —al igual que todos los demás acusados de alto rango que supuestamente participaron en la supuesta conspiración— fue absuelto con carácter definitivo en Austria por el mismo asunto, basándose en las mismas pruebas (insuficientes y contradictorias). Por lo tanto, Sperisen pasó 11 años en prisiones suizas por haber encubierto supuestamente a un inocente", analiza el periodista.
"Quienes esperaban una respuesta del Tribunal Federal esperaban en vano. Al igual que sus predecesores, los jueces de Lausana dieron vueltas alrededor de la cuestión fundamental sin pronunciarse sobre el fondo del asunto. La sentencia condenatoria se enmarca en el margen de apreciación de los jueces de primera instancia y no es «manifiestamente insostenible». Dado que el tribunal de Ginebra no calificó explícitamente a Figueroa de asesino, se respeta la presunción de inocencia respecto a él. Simplemente se llegó a una conclusión diferente a la de el jurado de Austria, que tomó una decisión por mayoría y cuyas consideraciones no se conocen en detalle. Sperisen no puede invocar la presunción de inocencia ni el principio «ne bis in idem» en relación con terceros", explica Baur.

El periodista recuerda que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) de Estrasburgo ya había anulado la sentencia de Ginebra en 2023, al considerar que no se le había garantizado a Sperisen un juicio justo. "Lausana remitió el caso a Ginebra para que se volviera a examinar. El Tribunal Cantonal de Ginebra, en un procedimiento de urgencia superficial, reiteró su sentencia anterior con algunos retoques cosméticos. Lo que Sperisen habría contribuido concretamente a la masacre sigue siendo confuso. En esencia, se le acusa de «pasividad». Se habría esperado de él una intervención enérgica cuando, tras la redada en la prisión, surgieron discrepancias sobre la muerte de siete reclusos", comenta
En su análisis, Baur señala: "Dado que la sentencia de Ginebra ya era nula de por sí, los jueces de Estrasburgo dejaron abierta la cuestión de si un acusado puede ser condenado como cómplice de un absuelto. Los abogados de Sperisen vuelven a llevar ahora ante el TEDH este proceso que lleva ya catorce años en suspenso".



