Aún no se llamaba “Cacahuate”. Por aquel entonces era una cría de jicotea elegante de Misuri, Estados Unidos; un tipo de tortuga también conocido como galápago de Florida, y como buen animal semiacuático paseaba por la zona remansada de un río.
Sin embargo, algo estaba a punto de pasar. Un incidente que no tendría vuelta atrás y que la convertiría en un espécimen particular. En su merodear habitual, se enredó en uno de esos plásticos que sirven para mantener seis latas juntas.

Quedó encajada en uno de los aros, sin poder librarse. Y los años pasaron. La tortuga creció, pero no de la forma habitual. Como si tuviera un corsé, su cuerpo tuvo que adaptarse al plástico.
Así, para los nueve años tenía forma de reloj de arena, de maní o cacahuate con cáscara.
Esta es la triste historia de Cacahuate, la tortuga deformada por la basura → http://t.co/qB1CSd3ozN pic.twitter.com/E3lgRuRwNM
Las tortugas no son particularmente veloces, pero aquellas condiciones la hacían aún más vulnerable a los depredadores. Por suerte, alguien la encontró y la llevó al zoológico de San Luis, una ciudad portuaria construida a lo largo de la orilla oeste del río Misisipi.
Al verla, los veterinarios la bautizaron como “Peanut” (cacahuate o maní, en español) y le quitaron la faja de plástico. Pero el daño ya estaba hecho. “Cacahuate” nunca volvería a tener la forma de una tortuga común.
Ante esto, la donaron al Departamento de Conservación de Misuri para que se hiciera cargo de ella.

"Si esto hubiera ocurrido a una nutria, el animal probablemente habría muerto a causa de una infección", señala el departamento. "Pero como ‘Cacahuate’ tiene un caparazón que protege su cuerpo, pudo sobrevivir, aunque algunos de sus órganos no funcionan correctamente"; los pulmones, por ejemplo.
Hoy, a sus 30, la tortuga sigue viviendo en un acuario, lejos de las amenazas que encontraría en su hábitat natural.
Además, la nombraron imagen de la iniciativa “No More Trash” (No más basura), lanzada en conjunto por los departamentos de Conservación y de Transporte de Misuri para concienciar, educar y lograr un estado libre de desechos y que cuenta con miles de voluntarios.




