El juez de Mayor Riesgo B, Miguel Ángel Gálvez, el “honorable juzgador” como es conocido ahora en la redes sociales, goza de una popularidad y simpatía sin precedentes, tanto que miles de guatemaltecos están pendientes de los casos de alto impacto que conoce ahora y escuchan, con paciencia, sus extensas y detalladas argumentaciones.
Este honorable juzgador ya desespero a ottio #AudienciaOPM pic.twitter.com/bajX38a9zf
Acá esperando la resolución del honorable juzgador ... #AudienciaOPM pic.twitter.com/bHUxkAV1Pu
Durante el tercer día de audiencia del ex presidente Otto Pérez Molina, al momento de dictar su resolución, Gálvez tardó más de tres horas en argumentar su decisión y exponer si ligaba a proceso al ex mandatario por los delitos de asociación ilícita, cohecho pasivo y caso especial de defraudación aduanera.
Con paciencia, nervios de acero y buen humor, los guatemaltecos escucharon el fallo del Juez, y escuchaban emocionados cuando este decía: “en conclusión y para no alargarme”, pero inmediatamente recordaba otros puntos no abordados y demoraba una media hora más, para repetir: “en conclusión… y esto ya para concluir”, y el ciclo seguía.

Los periodistas que cubren las audiencias judiciales en la Torre de Tribunales conocen muy bien a Gálvez y no les extraña que tarde tanto, pues los casos que lleva son complejos. En las últimas semanas, cuando su sala ha estado abarrotada de medios de comunicación, incluso internacionales, constantemente cuestionan si ya está por terminar y quienes lo conocen responden: “con él, es así”.
Didáctico y previsor
El “honorable juzgador” trata de no dejar ningún cabo suelto en sus declaraciones, pues argumenta basado en ley y cada explicación es una especie de cátedra que instruye a los presentes en la audiencia y a la ciudadanía en general. El juez Miguel Ángel explica cómo se desarrolla la acusación, porqué considera que es válido el señalamiento y se dirige al acusado, en este caso a Pérez Molina, a quien le explicaba, por ejemplo: “no estoy diciendo que sea culpable”.

El abogado defensor de Pérez Molina, César Calderón, encaró a Gálvez y le dijo que no había entendido nada de su resolución y el ex mandatario dijo que no había captado el momento en el que lo ligó a proceso ni el porqué.
Y es que él es así, no varía ni el tono ni la expresión, no levanta la voz, no gesticula de más. Lo dice suave, pero es una resolución contundente: lo ligó a proceso y lo envió a prisión preventiva con el mismo tono con el que luego les deseó a todos los presentes una "feliz tarde".




