Experto indicó que el reciente sismo ocurrido frente a las costas del Pacífico podría estar relacionado con la misma fuente que originó los terremotos de 2012 y 2014.
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Las recientes secuencias sísmicas registradas frente a las costas del Pacífico son un recordatorio de que Guatemala permanece bajo una amenaza sísmica permanente y atraviesa un período en el que, por antecedentes históricos y probabilidad, podría ocurrir un terremoto de gran magnitud, afirmó el doctor arquitecto Luis Diego Dávila, del Observatorio para las Ciudades de la Universidad del Istmo.
Según el especialista, la información preliminar apunta a que el movimiento telúrico tendría su origen en la misma fuente sísmica que generó los terremotos de 2012 y, probablemente, el ocurrido en San Marcos en 2014, ambos asociados a la actividad tectónica frente a las costas de México.
Dávila explicó que esta condición confirma que Guatemala se encuentra entre los países con mayor actividad sísmica del continente. No obstante, aclaró que más que hablar de "riesgo", debe entenderse que el país vive bajo una amenaza sísmica constante, debido a la combinación de fallas geológicas activas, la vulnerabilidad de las construcciones y la exposición de la población.
El experto señaló que las edificaciones modernas de gran altura construidas en la Ciudad de Guatemala, en términos generales, cumplen con las normas sísmicas desarrolladas por la Asociación Guatemalteca de Ingeniería Estructural y Sísmica (AGIES), las cuales se actualizan periódicamente conforme avanzan los estudios sobre amenaza sísmica.
Sin embargo, recordó que el objetivo de esas normas no es evitar cualquier daño estructural, sino impedir el colapso de los edificios y reducir la pérdida de vidas humanas durante un terremoto de gran magnitud. Agregó que el cumplimiento de esos estándares depende de la responsabilidad de ingenieros, arquitectos, constructores y supervisores de obra.

"Estamos entrando en un 'gap' histórico"
Dávila advirtió que Guatemala se encuentra en un período que, desde el punto de vista histórico, con alta probabilidad de experimentar un terremoto de gran magnitud.
"Estamos entrando en un 'gap' histórico. Hace 50 años ocurrió el terremoto de 1976 y la historia nos muestra que este tipo de eventos suelen repetirse en intervalos de entre 40 y 50 años. Es una cuestión de probabilidad", explicó.
No obstante, aclaró que ello no significa que exista la posibilidad de predecir cuándo ocurrirá un terremoto, sino que la historia sísmica obliga a mantener una preparación constante.

Preparación ciudadana
Ante ese escenario, el especialista recomendó que la población conozca las condiciones de vulnerabilidad del lugar donde vive, especialmente si se trata de construcciones antiguas, viviendas ubicadas en laderas, barrancos o zonas cercanas a ríos, donde podrían presentarse fenómenos como la licuefacción del suelo durante un sismo.

Asimismo, aconsejó mantener un plan familiar de emergencia, contar con la mochila de las 72 horas y utilizar las aplicaciones de alerta temprana desarrolladas por el Insivumeh y otras instituciones, las cuales continúan perfeccionándose para brindar avisos oportunos a la población.
El experto también recomendó conservar la calma durante un movimiento telúrico y seguir las recomendaciones de las autoridades. En el caso de edificios de gran altura, indicó que, dependiendo de las circunstancias, puede ser más seguro esperar a que concluya el movimiento antes de evacuar, para luego permitir que las estructuras sean inspeccionadas por personal especializado antes de reingresar.






