En Viejo Palmar, Quetzaltenango, la Laguna San Pedrito destaca por sus aguas tranquilas, senderos accesibles y vistas al volcán Santiaguito. Un espacio ideal para caminatas, acampar y disfrutar del entorno rural, promoviendo el respeto por la naturaleza y la conservación del lugar.
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Para muchos aún es un lugar poco conocido, pero la Laguna San Pedrito, en el municipio Viejo Palmar, Quetzaltenango, se perfila como uno de los destinos naturales más atractivos de la región.
Rodeada de paisajes volcánicos y un ambiente sereno, este espacio se convierte en el refugio ideal para quienes buscan escapar del ruido de la ciudad y disfrutar de la calma del entorno rural, así como para quienes gustan explorar lugares nuevos.

El espejo de agua de la laguna refleja la tranquilidad del lugar, el verde intenso de los árboles y las suaves lomas que la rodean.
Todo el paisaje está enmarcado por la imponente presencia del volcán Santiaguito, que domina el horizonte y ofrece una postal natural única, especialmente en días despejados.

El ingreso tiene un costo accesible de Q10, que se cancela en una garita ubicada en la entrada.
Vecinos del sector relatan que la laguna se formó como resultado de la actividad de los lahares provenientes de los volcanes Santa María y Santiaguito, lo que permitió la acumulación de agua con el paso del tiempo. Hoy, este cuerpo de agua es considerado un refugio para la biodiversidad local y un sitio ideal para caminatas y actividades de contacto con la naturaleza.

El acceso se realiza desde la ruta Cito Zarco, que conecta la costa sur con Quetzaltenango. Al llegar al ingreso de Viejo Palmar, la carretera —bien señalizada y en buenas condiciones— conduce hasta un parque donde se encuentran los puentes de hamaca, punto de inicio de la experiencia.
Tras cruzar los puentes, comienza una caminata de aproximadamente 20 minutos por un sendero claramente señalizado y de baja dificultad. Durante el recorrido, los visitantes pueden disfrutar de vistas directas a los volcanes Santiaguito y Santa María, así como observar grandes rocas de origen volcánico esparcidas a lo largo del camino, testigos de la actividad geológica de la zona.

Para una visita más cómoda, se recomienda llevar zapatos adecuados para caminar, agua, ropa cómoda y bloqueador solar. Aunque el área es considerada segura, se aconseja realizar el recorrido acompañado. Además, el lugar cuenta con espacios donde es posible acampar, para quienes desean extender la experiencia.
Asimismo, los vecinos hacen un llamado a los visitantes a cuidar el entorno, ser responsables con sus desechos y no dejar basura, con el fin de preservar la belleza natural de la Laguna San Pedrito para las futuras generaciones.

De esta manera, la Laguna San Pedrito se consolida como un destino ideal para quienes buscan tranquilidad y contacto con la naturaleza. Sus senderos, vistas volcánicas y oportunidades de acampar permiten a los visitantes disfrutar de una experiencia única.





