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Historias de Uber: un espectro, un accidente y un infarto

  • Por Soy502
Las historias en el tráfico suelen ser entretenidas para hacer menos tedioso el camino. (Imagen con fines ilustrativos. Foto: CafeMom)

Las historias en el tráfico suelen ser entretenidas para hacer menos tedioso el camino. (Imagen con fines ilustrativos. Foto: CafeMom)

Si alguna vez iniciaste conversación con un taxista, recordarás cuando abriste esa puerta a un sin fin de historias.

Desde el asiento trasero del auto escuchaste historias de vida o de amor, de accidentes que protagonizaron, propuestas indecorosas, objetos olvidados... por mencionar algunas.

Por tus experiencias o tu edad te inclinarás por el tema favorito, uno que nunca falla es el de lo paranormal, fantasmas. Y por supuesto el morbo por conocer intimidades del (o la) que va al volante del carro que te lleva a tu destino. Soy502 hizo la prueba, viajó en Uber y esto le contaron.

Camarera de hotel

“El hotel contaba con una casa de huéspedes que ocupaban cuando este se llenaba, le servía para alojar a sus clientes de más confianza. En una ocasión hubo un evento que topó las habitaciones y enviaron algunos huéspedes a la casa adjunta. De camino a sus habitaciones se encontraron con una camarera”, cuenta el conductor de 38 años que aprovechó sus vacaciones para hacer de taxista.

El hecho despertó la curiosidad de los visitantes, pero no se sorprendieron de la presencia de la camarera, quien además les había ofrecido café. Aceptaron la cortesía y se encaminaron a sus habitaciones, pero la bebida prometida nunca llegó.

“A la mañana siguiente preguntaron qué había pasado con la camarera que les había ofrecido café. Los trabajadores del hotel se sorprendieron, pues donde encontraron con la mujer, no es permitido que los empleados del servicio se acerquen después de las 9:00 de la noche”, continuó el piloto.

“Nunca se supo qué ocurrió, nadie pudo explicar quién era esa mujer”.

Infarto fulminante

El piloto de aquel sedán iba tan relajado que compartió a su pasajero una historia de los días cuando trabajó en un hotel en el Centro Histórico. Recordó al turista francés que tuvo problemas migratorios a su ingreso al aeropuerto La Aurora que retrasó su llegada al hotel hasta la 1:00 de la mañana.

“El huésped llegó muy tarde, pidió en recepción que lo despertaran a las 6:00 de la mañana porque tenía una reunión de trabajo. A esa hora los compañeros llegaron para cumplir con la orden del señor”.

Toc, toc... Llamaron a la puerta. Insistieron un par de veces más, pero el señor nunca abrió. Por el cansancio del viaje pensaron que seguía dormido. Al no obtener respuesta esperaron a las 8:00 de la mañana para entrar a la habitación”.

El señor estaba tendido sobre la cama con ropa. Llamamos a los bomberos y ellos confirmaron que la persona había fallecido.

“Llegaron agentes del Ministerio Público, entraron por el sótano con mucha discreción. Llamaron al consulado francés, hicieron los trámites y se llevaron el cuerpo. Fue muy difícil porque había otros huéspedes, así que todo se hizo ‘calladito’ para no aterrar a la gente”.

Borracho al volante

En ocasiones sus clientes los llaman cuando se pasan de copas, una sabia decisión. ¿Pero a quién llamar si el que se pasó de copas es el conductor que acarrea ebrios?

“Una vez me puse a beber con los amigos en el Centro Histórico. Había terminado mi jornada y pensé que podía echarme unos tragos antes de irme a casa. Me subí al carro y perdí el control”, cuenta.

“Cuando llegué a la Municipalidad me metí al carril del Transmetro y empecé a acelerar lo más que puede. Me sentía dueño de la calle. Al llegar a la zona 4, me alcanzó un PMT... si no es por él, no sé qué desgracia hubiera ocurrido”, cuenta arrepentido el conductor.

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20 de julio de 2018, 05:07

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