Aura Marina González Hernández decía que vendía números para un rifa. Se acercaba a las personas y les pedía la colaboración a cambio de participar en el sorteo de diversos premios. "Gran Rifa" se lee en cada hoja donde anotó los nombres de las personas que accedieron a darle el dinero.
Sin embargo tal rifa no se realizaría por lo que la mujer lo que hacía era estafar. La Policía Nacional Civil (PNC) al momento de capturarla le encontró los listados donde consta las entregas de los cinco quetzales.

Las autoridades estiman estafó a unas 300 personas por lo que pudo haber acumulado mil 500 quetzales. La PNC informó que la mujer fue capturada por estafa y fue trasladada a un juzgado local.
Esto ocurrió en en la aldea San Bartolomé Becerra, Antigua Guatemala, Sacatepéquez.




