Podría pensarse que el crecimiento urbano en Ciudad de Guatemala se ha detenido debido a las características topográficas del territorio citadino, pero en opinión de expertos, el suelo de la capital aún tiene disponibilidad de ser densificado.
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Según información proporcionada por Impulsa, empresa especializada en desarrollos inmobiliarios, en 2025 la construcción creció 8.3% con relación a 2024, por lo que se convirtió en la actividad económica con mayor incremento en el año citado. Las estadísticas elaboradas por el Banco de Guatemala y la consultora Mordor Intelligence, consignaron que este aumento fue el más alto de las 17 ramas que integran el Producto Interno Bruto.
Asimismo, el segmento residencial lideró este mercado de la construcción, al concentrar el 61.42% del total.
En cuanto a su participación financiera, la industria de la construcción reportó ingresos por US$3,400 millones en 2025 y se proyecta que alcance los US$3,700 millones en 2026; en tanto se estima que podría alcanzar hasta los US$5,640 millones en los próximos cinco años, de acuerdo con Mordor Intelligence.

María Cristina Arriola, Directora de Nuevos Proyectos de Impulsa, al referirse a la posibilidad de nuevos crecimientos en el área residencial, afirmó que "el suelo de la ciudad todavía tiene disponibilidad de ser densificado, pues todavía no se ha construido al 100%".
La buena noticia llega de la mano de los cambios que se registraron en el reglamento del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de la ciudad de Guatemala, que ha permitido en opinión de la ejecutiva, contar con una década de certeza jurídica para planificar inversiones en este campo, especialmente en el segmento de vivienda vertical o "verticalidad", como se conoce en el sector.
Hacia nuevas alturas
Con las modificaciones al POT, los desarrolladores de vivienda vertical se encaminan literalmente a "alcanzar nuevas alturas" que definitivamente propiciarán un incremento en la oferta de soluciones habitacionales.
Arriola afirma que esto implica un cambio cultural y un cambio demográfico. "Las generaciones que actualmente tenemos la base demográfica mayor y la mayor capacidad adquisitiva para realizar la compra de inmuebles, en este momento estamos viendo nuestra calidad de vida de una manera diferente a cuando crecimos", afirma.
La ejecutiva de Impulsa, recordó que la verticalidad inició en zonas más premium, como zona 14, como una consecuencia del encarecimiento de la tierra. Poco a poco fue migrando hacia zona 10 y zona 15, y a la fecha se ha logrado esparcir a una de las zonas periféricas de segmentos medios iniciales como la zona 11 y hoy en día el crecimiento se expandió hacia las zonas 6, 18 y otros sectores aún más lejanos.
Polos de desarrollo
Ignacio Basterrechea, director de proyectos de la firma de consultoría y estrategia inmobiliaria Urbop, explica que aspectos como el tráfico citadino, entre otros, están provocando la formación de clústeres o polos de desarrollo en diversos puntos. Esto sucede cuando las áreas de vivienda empiezan a densificarse, concentrando más personas en sus territorios. Esto provoca menor movilidad y las poblaciones empiezan a demandar servicios más cerca puesto que desplazarse cada día una o más horas o tener que recorrer varios kilómetros para acceder a sus necesidades ya no es aceptable.
Como consecuencia, empieza a generarse la activación de viviendas dentro de las áreas no desarrolladas, cerca de los centros urbanos o los centros de trabajo. En zonas como la 1, 7, 9, 10 y 11 ya existen grandes desarrollos. Paulatinamente, van llegando servicios de educación, salud, y aprovisionamiento, entre otros, y finalmente se forma otro polo de desarrollo.




