27/10/2020

  • Historias502

Incluso los contagiados no creen en el peligro del Covid-19

  • Por Jessica Gramajo
13 de octubre de 2020, 04:10
César Fernando Gómez Hernández cuenta cómo libró el Covid-19. (Foto: Wilder López/Soy502)

César Fernando Gómez Hernández cuenta cómo libró el Covid-19. (Foto: Wilder López/Soy502)

El Covid-19 ha cobrado la vida de 3,387 guatemaltecos, según cifras oficiales. Pero, incluso, muchas personas contagiadas no creen en la enfermedad. Algunos fallecieron riéndose, por lo que médicos bautizaron la enfermedad como "La muerte de la risa".

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César Fernando Gómez Hernández es un sobreviviente del Covid-19. Durante 22 días estuvo internado en el Hospital General San Juan de Dios, de los cuales, ocho días estuvo en el área de intensivo del Capere, donde vio fallecer a varias personas, muchas de ellas de manera inexplicable.

Según el sobreviviente, algunos pacientes no presentaban ningún síntoma, incluso, decían que la enfermedad era una mentira, a pesar de que habían salido positivos.

"Varios de ellos se reían y, de repente, caían al piso, fallecidos. Por ello, algunos médicos le llamaban 'la muerte de la risa'", detalló.

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- Pregunta: ¿Cómo fueron sus días en el hospital luego de enterarse de que tenía Covid-19?

- Respuesta: Terribles. Con miedo, con terror, porque había una persona a la par y se moría, venía otra y se moría. Llenaban esa cama y, al ratito, ese nuevo paciente se moría. También el del frente se moría. Había jóvenes que estaban rebién y cuando menos uno lo sentía, caían al suelo y fallecían. Era algo impresionante. Vivir ese terror durante esos primeros días es algo feo.

Dos jóvenes sabían que estaban enfermos, pero decían que era mentira. Ellos se paseaban por el lugar y se reían. Había uno de ellos que tenía 24 horas de haber ingresado y el sábado falleció, de una manera que nadie se lo esperaba porque se estaba riendo. Escuchamos a algunos médicos que decían que era una muerte de risa. Ellos pensaban que no tenían nada y caían fulminados. Yo lo viví, lo vi y lo creo.

Empezaban a sentir que se ahogaban, después perdían el conocimiento. Nos enteramos que no era porque se ahogaran, sino porque la falta de oxígeno en la sangre provocaba paro cardíaco. Ese era el miedo de llegar a una falta de oxigenación y morir, porque la mayoría mueren por paro cardiaco.

- P: ¿Cómo vivió el ver morir a otras personas frente a usted?

- R: Era pánico. Era como ver que pasaba el Ángel de la muerte en medio del pasillo y decía: "Hoy te toca a ti, a ti, y a ti no". Había pánico por la certeza que de un momento a otro le tocaba a uno.

- P: ¿Cómo fue para usted cuando le confirmaron que había sido contagiado de Covid-19?

- R: Fue un tiro de gracia. Pensé que todo se iba a terminar, como creo que casi todos lo pensamos, porque nos han bañado con que es una enfermedad letal y grave para las personas de nuestra edad y si tenemos otra enfermedad es letal. Yo pensé lo peor, pensé que me iba a ir de esta vida.

- P: ¿Qué secuelas le dejó el Covid-19?

- R: Tengo un médico de cabecera que me ha atendido y siempre he estado bien. No llegué con una enfermedad desarrollada o que yo supiera que la tuviera. El primer día que llegué me preguntaron y yo dije que no.

Pero a las cinco o seis horas llegó otro médico y me dijo: "Usted padece diabetes", y yo le dije que no, pero él me insistió: “Yo le estoy confirmando que usted padece diabetes”. El médico me explicó que la misma enfermedad (el Covid-19) pudo haber provocado que se desarrollara (la diabetes).

Durante el tiempo que estuve allí, mi presión arterial fue estupenda, incluso decían que tenía pulsaciones de atleta. Pero, al salir, empecé a tener problemas de presión arterial.

Ahora padezco de la presión, de diabetes y de otro tipo de cosas que he venido controlando.

- P: La fatiga es una de las principales consecuencias del Covid-19. ¿Le afectó a usted?

Caminar fue un poco más difícil porque sí me fatigaba, no podía pasar una cuadra y me tenía que detener y respirar otra vez. Volver a respirar el dióxido de carbono es un problema también.

Ahora ya me siento a un 98% de como estaba antes. Hoy hice algo que no había hecho, dejé el carro y caminé unas ocho cuadras, y ya estoy mejorando.

- P: En este momento, no hay medidas de contención y se prevé una segunda ola de contagios, ¿cuál sería la recomendación para los guatemaltecos?

- R: Que le hagan caso a los médicos. Ya sabemos que debemos usar mascarilla, lavarnos las manos, no aglomeración de personas, eso sería lo básico. Pero, sobre todo, la conciencia de que pueden pasar una enfermedad como esta. Gracias a Dios yo lo libré, pero otros, no.

Cuidarse mucho y cuidar a sus hijos. Porque ellos pueden ser asintomáticos, pero tal vez las personas mayores no y allí viene otra vez el problema.

Creo que es cuestión de educación y amor a los demás, porque si no es así, no nos va a importar y los demás van a sufrir.

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