• Vida

Si no te gusta que te abracen, la ciencia tiene una explicación

  • Por Soy502
05 de septiembre de 2018, 11:09
Gusten o no los abrazos, es importante para los niños y jóvenes recibirlos. (Foto: Fmdos)

Gusten o no los abrazos, es importante para los niños y jóvenes recibirlos. (Foto: Fmdos)

Algunas personas suelen tener conflictos cuando saludan a los demás, pues esquivan los abrazos o algún tipo de contacto físico luego de decir "hola".

Pero, ¿por qué sucede esto? ¿Por qué algunos aman y otros odian los abrazos? Al parecer, la ciencia tiene una respuesta a estas interrogantes.

  • LEE TAMBIÉN...

En 2012 se realizó un estudio publicado en Comprehensive Psychology y se descubrió que las personas que fueron criadas por padres que les daban abrazos frecuentes tenían más probabilidades de ser abrazadas en la edad adulta. La investigación concluyó que "abrazarse es un elemento importante en la educación emocional de un niño".

"Nuestra tendencia a involucrarse físicamente, ya sea abrazándonos, con una palmada en la espalda o uniéndonos con un amigo es a menudo un producto de nuestras experiencias de la primera infancia", dice Suzanne Degges-White, profesora de Consejería y Educación del Consejero en Northern Illinois University.

La experta agrega que, por ello, la sola idea de abrazar podría hacer sentir incómodas a las personas criadas por un núcleo no afectivo. "En una familia que no es demostrativa físicamente, los niños pueden crecer y seguir el mismo patrón con sus propios hijos", explica.

Aun así, señala que crecer sin contacto físico puede tener el efecto opuesto: "Algunos niños crecen y se sienten necesitados por el contacto y se convierten en personas que no pueden saludar a un amigo sin un abrazo o un toque en el hombro".

Ya sea que la persona haya crecido en una familia que siempre se abrazó o en un ambiente que carecía de contacto, estos factores pueden dejarle un impacto fisiológico duradero.

Por su parte, Darcia Narváez, profesora de psicología en la Universidad de Notre Dame, dice que hay dos formas principales en que no tocarse puede afectar a un cuerpo en crecimiento. La primera es un nervio vago subdesarrollado, un conjunto de nervios que va desde la médula espinal hasta el abdomen y que, según las investigaciones, puede disminuir la capacidad de las personas para ser íntimas o compasivas.

La segunda se trata de un sistema de oxitocina poco desarrollado, es decir, las glándulas que liberan esta hormona que puede ayudar a los humanos a formar vínculos con otras personas. Sin esta sustancia, puede ser más difícil relacionarse con los demás. 

Por todo lo expuesto, los abrazos y el tacto son increíblemente importantes para los niños y jóvenes.

Comentar
cerrar