28/05/2022

Leonid Ivanovich Rogozov, el médico soviético que se operó a sí mismo

  • Por Heidi Loarca
17 de octubre de 2021, 18:43
Leonid Ivanovich Rogozov tuvo que operarse a sí mismo ante la ausencia de otro médico. (Foto: Twitter)

Leonid Ivanovich Rogozov tuvo que operarse a sí mismo ante la ausencia de otro médico. (Foto: Twitter)

Un historiador narra la peripecia del médico soviético para poder atenderse de una apendicitis.

OTRAS NOTICIAS: Se casó heredero del último Zar de Rusia

El historiador Andrés F. Gutiérrez compartió el relato del médico soviético a través de sus redes sociales. Dice que Leonid nació en 1934 al sur de Siberia y creció en la localidad de Krasnoyarsk.

Su padre combatió en la Segunda Guerra Mundial, donde cayó luchando a las fuerzas del Eje. Leonid, tras cumplir el servicio militar en 1953, se graduó en la escuela secundaria de Minusinsk y tras un tiempo viajando comenzó a estudiar Medicina en el Instituto de Medicina Pediátrica de Leningrado, en el que se graduó en 1959.

En el contexto del auge de la exploración soviética de los Polos, Leonid tuvo que interrumpir su trabajo de médico para unirse a la Sexta Expedición Antártica de la Unión Soviética, URSS. Allí, Rogozov, además de médico, ejerció como meteorólogo y conductor, en la base de Novolazervskaya.

Leonid Ivanovich Rogozov se practicó a sí mismo una apendectomía. (Foto: Reddit)
Leonid Ivanovich Rogozov se practicó a sí mismo una apendectomía. (Foto: Reddit)

El 29 de abril de 1961, tras un día de dolores, náuseas y demás síntomas, se autodiagnosticó apendicitis aguda, y era el único médico en la base. Ante la imposibilidad de traslado y tras un fútil tratamiento con antibióticos (la apendicitis evolucionó en peritonitis), Rogozov decide operarse a sí mismo. Tenía por aquel entonces 27 años.

De este modo, y con la única ayuda de un asistente que le pasaba las herramientas, un pequeño espejo redondo y una lámpara, así como un anestésico local a base de novocaína, Leonid comenzó la operación. Tras realizarse una incisión, comenzó a buscar el apéndice entre sus propias vísceras. El tremendo dolor y la tremenda dificultad que supone trabajar en estas circunstancias hicieron que tardase casi dos horas en realizar el proceso completo.

Finalmente localizó el apéndice, lo extirpó y se aplicó la sutura correspondiente. Tras varios días de fiebre y tratamiento postoperatorio se recuperó por completo. Posteriormente el joven doctor comentó las dificultades que se presentaron en tan dura hazaña, como los mareos y la pérdida de fuerza casi lo hacen fracasar. Fue condecorado con la Orden de la Bandera Roja del Trabajo y continuó su trabajo como cirujano en Leningrado, donde falleció en el año 2000 paradójicamente debido a las complicaciones de un postoperatorio de otro padecimiento.

Comentar
Obteniendo...
Obteniendo...
Obteniendo...
Obteniendo...
Obteniendo...
Obteniendo...
Obteniendo...
Obteniendo...
Obteniendo...
cerrar