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Amor, celos y tragedia: la leyenda detrás del Xocomil en el Lago de Atitlán

  • Con información de Alfonso Guárquez/Colaborador
25 de octubre de 2026, 09:30
El Xocomil agita las aguas del lago Atitlán cada tarde, recordando a los pobladores su fuerza indomable. (Foto: Alfonso Guárquez)

El Xocomil agita las aguas del lago Atitlán cada tarde, recordando a los pobladores su fuerza indomable. (Foto: Alfonso Guárquez)

Descubre el origen de la leyenda del Xocomil en el Lago de Atitlán. Explora la trágica historia de amor entre Citlatzin y Tzilmiztli, sus causas científicas y las advertencias para los navegantes.

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En las orillas del majestuoso lago de Atitlán, situado en el corazón del departamento de Sololá, circula una leyenda que mezcla amor, tragedia y el origen mismo del cuerpo de agua.

Es el relato del Xocomil, un viento fuerte que cada tarde agita la superficie serena del lago y dificulta la navegación en lancha.

La tradición oral cuenta que antes de existir el lago, tres ríos convergían en la región conocida como Los Tres Gigantes, custodiada por los volcanes Atitlán, Tolimán y San Pedro.

La leyenda del Xocomil une amor, tragedia y naturaleza en el corazón de Sololá. (Foto: Alfonso Guárquez)
La leyenda del Xocomil une amor, tragedia y naturaleza en el corazón de Sololá. (Foto: Alfonso Guárquez)

Allí solía bañarse al amanecer la doncella llamada Citlatzin, cuyo nombre en kaqchikel significa Estrellita, quien cautivaba a todo aquel que la escuchara con su dulce canto.

Su voz y la corriente despertaron el amor de los tres ríos, pero ella, quien ya estaba comprometida con otro noble, halló en secreto la pasión con un plebeyo llamado Tzilmiztli.

Los volcanes Atitlán, Tolimán y San Pedro son testigos eternos del mito que dio origen al lago. (Foto: Alfonso Guárquez)
Los volcanes Atitlán, Tolimán y San Pedro son testigos eternos del mito que dio origen al lago. (Foto: Alfonso Guárquez)

Cuando los ríos descubrieron la relación gracias al viento, el cual se encargaba de llevar todos los rumores que circulaban en la comarca, los celos los llevaron a provocar la muerte del joven.

Citlatzin, desesperada, se arrojó al agua para unirse a él. Enfurecidos, los ríos desataron corrientes que inundaron la región y dieron origen al lago.

Desde entonces, el Xocomil sopla cada tarde como un lamento eterno por los amantes, quienes lograron consumar su relación en el más allá.

La leyenda ha inspirado a los artistas de la región. (Foto: Alfonso Guárquez)
La leyenda ha inspirado a los artistas de la región. (Foto: Alfonso Guárquez)

Versión actual

Los bomberos voluntarios César Churunel y Julio Quiñónez conocen varias historias recientes relacionadas con el Xocomil.

Entre los relatos recolectados durante sus años de servicio a la comunidad, está la historia de un vecino que tenía urgencia de ir a San Pedro La Laguna para buscar a un anciano que le atendiera a su hijo enfermo.

Al manifestarse el viento, se recomienda no navegar en el lago. (Foto: Alfonso Guárquez)
Al manifestarse el viento, se recomienda no navegar en el lago. (Foto: Alfonso Guárquez)

Si bien sus amigos le pidieron que esperara hasta el amanecer, ante el riesgo que entrañaba la navegación en el lago, el hombre no les hizo caso y se metió al agua con su canoa.

Poco después, los fuertes vientos se manifestaron. Con el tiempo, se enteraron de que la embarcación había volcado en el trayecto.

La misma suerte corrió un sacerdote que también necesitaba atravesar el lago y pidió a los lancheros que lo pasaran al otro lado.

La tradición oral asegura que el Xocomil sopla como lamento por los amantes perdidos. (Foto: Alfonso Guárquez)
La tradición oral asegura que el Xocomil sopla como lamento por los amantes perdidos. (Foto: Alfonso Guárquez)

Aunque le dijeron que era peligroso por la fuerza del Xocomil, el religioso insistió y comenzaron el trayecto.

No había pasado muchos minutos cuando vino la gran tormenta y sucumbieron. Los tres lancheros lograron salir, pero del sacerdote nunca se supo nada.

La moraleja es clara: no se debe desafiar a las fuerzas de la naturaleza y al conocimiento de los pobladores criados a orillas del lago.

La fuerza del Xokomil hace zozobrar las pequeñas embarcaciones. (Foto: Alfonso Guárquez)
La fuerza del Xokomil hace zozobrar las pequeñas embarcaciones. (Foto: Alfonso Guárquez)

Origen

El nombre Xocomil proviene de las palabras kaqchikeles “xocom”, de “jocom” (“recoger”), e “il” (“pecados”), interpretado como el viento que “recoge los pecados” de las comunidades ribereñas.

Más allá de la leyenda, el Xocomil es un fenómeno natural: se forma a media tarde cuando los vientos cálidos del sur chocan con las corrientes frías procedentes del altiplano.

Pescadores y viajeros saben que, después del mediodía, la calma del lago puede convertirse en peligro. (Foto: Alfonso Guárquez)
Pescadores y viajeros saben que, después del mediodía, la calma del lago puede convertirse en peligro. (Foto: Alfonso Guárquez)

El encuentro de las masas de aire genera remolinos que agitan las aguas y complican la navegación a remo o a motor.

Por ello, los pobladores advierten a los viajeros no subirse a las lanchas justo a esa hora, ya que este viento ha causado varios accidentes, algunos con desenlace fatal.

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