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Por qué a nuestros gobernantes les disgusta la prensa independiente

  • Por Hugo Asencio Aragón
Jimmy Morales ha tenido una relación difícil con la prensa independiente. (Foto: Archivo Soy502)

Jimmy Morales ha tenido una relación difícil con la prensa independiente. (Foto: Archivo Soy502)

Los gobernantes de turno en nuestro país no suelen acoger de buen grado la crítica y la función fiscalizadora de la prensa. Esta postura no es ética y demuestra falta de liderazgo.  

La mayoría de funcionarios electos se resiste a que los periodistas indaguen sobre lo que ocurre en las instituciones del Estado y saquen a la luz la ineficacia, ineficiencia y corrupción que impera en algunas de ellas. 

No les parece que la prensa independiente cumpla con su función de controlar el ejercicio del poder político porque al hacerlo se ven obligados a rendir cuentas a la población. Es por ello que algunos son inaccesibles a la prensa o dificultan su labor. Tampoco toleran que los periodistas los critiquen por sus acciones —o falta de acciones. A quienes lo hacen les acusan de atacarles, calumniarles o incluso de defender intereses personales a expensas del bien común.

Sospecho que muchos políticos solo quieren que les “endulcen el oído” y les aplaudan por sus “logros” en el servicio a los guatemaltecos, como los “grandes” tramos carreteros donde les gusta que les fotografíen, la “abundancia” de recursos en los hospitales públicos o la “gran” cantidad de leyes supuestamente creadas o reformadas para promover el bien común.  

Esta postura de muchos de nuestros gobernantes de rechazar la crítica y la función fiscalizadora de la prensa va en contra de la democracia.

La ética del gobierno manda que todo servidor público tiene la obligación de proteger y fortalecer la democracia. Sin embargo, con su postura, muchos funcionarios electos —y sus allegados en redes sociales— buscan lo contrario: debilitar a la prensa independiente. Al hacerlo, perjudican también a la democracia pues para que ésta sea posible es necesario que exista un periodismo fuerte, crítico e independiente que mantenga bien informada a la ciudadanía.

Al no acoger la crítica, muchos de nuestros gobernantes demuestran su falta de liderazgo. Un líder sabe que se aprende más de las críticas que de los elogios, pues las críticas le motivan a reflexionar, a ser transparente en todo momento y a ser responsable de sus acciones. Los elogios, en cambio, cuando se reciben en exceso pueden llevar a que un líder se sienta superior a los demás, se vuelva arrogante y que pierda el sentido de lo que es ético. Así lo demuestran los casos de nuestros ex gobernantes actualmente privados de la libertad.

Entonces, señores gobernantes: a rendir cuentas y aceptar la crítica. Y ustedes, señores periodistas, a hablarnos con la verdad. 

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01 de enero de 2018, 12:01

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