La prolongada canícula y la escasez de agua amenazan la producción de fresa y milpa en San Juan Comalapa, Chimaltenango. Descubre cómo los agricultores locales instalan reservorios de agua para salvar sus cosechas.
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La prolongada canícula y la irregularidad de las lluvias registradas en los últimos meses pusieron en jaque la producción agrícola en diversas comunidades de San Juan Comalapa.
La escasez de recurso hídrico amenaza severamente a las plantaciones locales, siendo el cultivo de fresa uno de los más vulnerables debido a sus requerimientos continuos de riego para sostener la calidad del fruto.
Ante esta situación, las familias agricultoras comenzaron la instalación urgente de reservas de agua y sistemas de captación como una estrategia vital de supervivencia.

Alternativas
Varios productores apostaron por la construcción de tanques con malla metálica y con impermeable que busca acumular agua durante las breves precipitaciones o almacenar el recurso bombeado desde fuentes naturales cercanas.
Sin embargo, la drástica baja en los caudales de los ríos y manantiales comunitarios ha obligado a los productores a realizar un esfuerzo coordinado para acarrear el líquido hacia sus terrenos montañosos.
Para sostener la producción y evitar la pérdida total de las cosechas, los agricultores comparten sus testimonios sobre la labor diaria.

“Las lluvias ya no vienen como antes; los pozos y los riachuelos se están secando muy rápido. Si no construimos estos reservorios y no nos organizamos con mangueras y bombas desde los nacimientos, la fresa se marchita en pocos días”, comentó don Benedicto Simon.
Añadió que necesitan más apoyo para instalar sistemas de almacenamiento, “porque el costo del combustible para bombear el agua desde el río es muy alto y está agotando nuestros ingresos”.
A su vez, don Mateo Cumez, señaló que les toca madrugar y hacer turnos con otros vecinos para llenar los tanques destinados al sistema de riego por goteo.

“Esto nos ayuda a optimizar cada gota, pero si el nacimiento de agua se seca por completo, no tendremos cómo alimentar las plantas”, advirtió.
La implementación de tecnología de almacenamiento y el uso eficiente del agua mediante riego localizado representan la principal defensa de las comunidades rurales ante la situación.
Sin embargo, los productores locales reiteran la urgencia de fortalecer la infraestructura hídrica en la región para resguardar la soberanía alimentaria y la economía de las familias comalapenses.

Análisis
Según las evaluaciones técnicas brindadas por Édgar Chalí, representante de Extensión Rural del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA), el déficit hídrico afectó directamente las fases críticas del desarrollo de cultivos de la región, como la milpa.
"La falta prolongada de agua de 82 días no solo marchitó las plantas en sus etapas iniciales obligando a muchos agricultores a resembrar, sino que también provocó la pérdida de fertilizantes e insumos que simplemente no surtieron efecto en suelos secos", explicó.

Conclusión
La situación en Comalapa refleja la alta vulnerabilidad del campo guatemalteco ante los embates agroclimáticos.
Sin un plan integral de respuesta inmediata y de adaptación técnica a mediano plazo, la producción local seguirá dependiendo de un clima cada vez más impredecible, si bien la reactivación de las lluvias trae la esperanza de recuperarse.



