Rubí Ibarra, la jovencita cuya vida cambió luego de que su padre anunciara a través de redes sociales la celebración de sus 15 años, contó a el diario español El País cómo es su vida ahora.
A 5 meses de la fiesta de 15 años más grande de méxico, explica cómo imaginaba que viviría ese momento y cómo concluyó.
"Yo quería una fiesta normal, como cualquier quinceañera, yo no pedí esto pero Dios sabe por qué hace las cosas", dijo en una entrevista por skype a una periodista del medio europeo.
La potosina afirma que ella no ha cambiado como persona desde su celebración, a pesar de haber recibido cobertura mediática mundial.
"Sigo siendo la misma, la que salió de su rancho", comenta entre risas.
Pero su vida si se transformó, además de impulsar su carrera como cantante, las personas todavía le envían regalos como una guitarra eléctrica con su nombre grabado, un peluche gigante enviado por los presos de Baja California y miles de cartas de amor hechas por sus admiradores.
Muchos también le piden "selfies" cuando la encuentran en la calle. "Me estoy empezando a acostumbrar a que la gente me vea y quiera tomarse fotos conmigo", agrega.
Aunque no siempre fue así: Rubí momenta que muchas veces ella y su mamá sintieron miedo a que algo fuera pasar, además de estar abrumada por los periodistas.
Los padres contrajeron muchas deudas por la fiesta, además de haber sido estafados y tener que pagar mobiliario que fue robado durante el evento.
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Lo peor fue cuando uno de los asistentes murió arrollado por un caballo durante la carrera llamada "la chiva".
"Yo estaba dormida cuando pasó, me enteré mucho después", "se atravesó y no se fijó", explicó.

Ahora Rubí está grabando el clip de su primer sencillo, "Me encantaría ser como Ariana Grande", confesó. Además de la música quiere ser actriz y criminóloga.
Por ello se transfirió a una escuela en línea, así puede dedicarse a sus pasiones, a pesar de todo sigue viviendo en La Joya y saliendo con sus amigos de siempre.
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* Con información de Verne, el País




