El Cerro de la Bruja en Poptún, Petén, se posiciona como un destino clave para el turismo de aventura y los amantes de las leyendas guatemaltecas.
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En el kilómetro 385 de la carretera a Flores, justo donde la carretera serpentea entre la aldea Machaquilá y el casco urbano de Poptún, Petén, emerge una elevación que es mucho más que un accidente geográfico: es un santuario de historias y biodiversidad.
El Cerro de la Bruja, también conocido como el Cerro de la Vieja, se erige como el nuevo epicentro del turismo de aventura en el sur de Petén, ofreciendo una mezcla irresistible de adrenalina y folclor guatemalteco.

Para quienes buscan escapar del asfalto, este cerro representa un desafío gratificante en las cercanías del centro de la Ciudad de los Pinos.
Los senderos, flanqueados por una densa vegetación tropical, conducen a los visitantes por un recorrido donde el avistamiento de aves y la flora exótica son los protagonistas.
La cima no solo ofrece una panorámica impresionante de la selva petenera, sino una conexión inmediata con la paz que solo la naturaleza virgen puede brindar.

Lo que realmente distingue a este destino es su mística. La leyenda de la "mujer vestida de blanco" sigue viva en el susurro de los árboles. Según relatos de pobladores, durante la noche en el lugar se aparecía una dama que descendía del cerro, emitiendo lamentos.
Algunas versiones indican que esta figura atraía a quienes se encontraban en el camino. La tradición oral local refiere que el vehículo de todo aquel que se conduce cerca de la medianoche por la carretera que pasa frente al Cerro de La Bruja, sufre averías.

Los visitantes suelen atribuir esto a un antiguo hechizo, por eso quien se anime a pasar por este lugar a partir de que cae el sol, debe hacerlo antes o después de la medianoche.
Muchos relacionan esto con la gran cantidad de accidentes que se ha dado en la curva conocida como vuelta del Cerro de La Bruja, la cual es conocida por su peligrosidad, lo que le añade un aura peculiar que fascina a los aficionados de lo paranormal.
Estos relatos han contribuido a que el lugar sea considerado por muchos como un sitio de carácter misterioso.
Érick Milián, vecino y promotor de la zona, destaca que la experiencia no termina en las alturas. "El Cerro de la Bruja es emblemático, pero Machaquilá es un paraíso de aguas cristalinas", afirma.
Destinos como Las Pozas, La Bomba y las riberas bajo el puente Machaquilá son el complemento perfecto para refrescarse tras una caminata por la montaña, permitiendo a las familias disfrutar de un día completo de esparcimiento.
Este destino no es solo una parada en el camino hacia las grandes ciudades mayas; es un testimonio vivo de la identidad del sur de Petén, donde cada paso cuenta una historia y cada sombra en la montaña invita a descubrir lo inexplorado.




