Abraham Isaías Velásquez López, reconocido maestro y músico, ha dedicado su vida a transformar la cultura en Retalhuleu. Tras fundar el Instituto de Educación Artística del Sur, este virtuoso que domina 24 instrumentos se ha convertido en un referente del arte nacional.
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Lo que inicialmente fue planificado como una estancia técnica de apenas seis meses, terminó convirtiéndose en una historia de entrega que ha durado toda una vida.
Abraham Isaías Velásquez López nació el 11 de octubre de 1952 en Totonicapán, pero encontró en la calurosa Retalhuleu no solo su hogar definitivo, sino también el escenario principal donde ha esculpido el talento de generaciones.
Hoy, a sus 74 años, se erige como uno de los máximos referentes de la cultura y la identidad en el suroccidente guatemalteco, transformando el paisaje sonoro de la región a través de su incansable labor docente y artística.

Su conexión con el arte fue una cuestión de herencia pura; sus padres, tíos, abuelos y bisabuelos fueron músicos, integrando conjuntos familiares donde las notas sustituían a las palabras. "Desde pequeño soy músico; el primer instrumento que toqué fue la marimba, luego el saxofón", recordó.
Su llegada a Retalhuleu fue producto de una curiosa jugada del destino y un error administrativo; como parte de su labor en una banda civil, debía cumplir un requisito de medio año en este departamento antes de ser trasladado para dirigir una agrupación en el centro del país; sin embargo, la orden de traslado nunca llegó.
"Por alguna razón olvidaron que estaba cumpliendo este requisito aquí, y simplemente me quedé. Nunca más regresé", relató.
Tras graduarse como maestro en 1976, inició una trayectoria pedagógica que dejaría huella en múltiples instituciones. Sus primeros pasos los dio en la Escuela Soledad Ayáu, en la zona 3 de Retalhuleu, para luego extender su influencia a Suchitepéquez y al emblemático Instituto Carlos Dubón.

No obstante, su mayor hito educativo ocurrió hace 29 años con la fundación del Instituto de Educación Artística del Sur (IDEAS). En este centro, el maestro no solo enseña técnica; transmite la mística de un hombre que domina 24 instrumentos musicales.
A pesar de haber recorrido el país, viviendo en su adolescencia en Alta Verapaz, integrando la prestigiosa Marimba Orquesta Ideal de Domingo Betancourt en Quetzaltenango en 1969 o participando en la histórica TGW en la capital en 1972, aseguró que su mayor éxito lo ha encontrado en el servicio a su comunidad actual.
Su compromiso cívico es palpable cada septiembre, cuando junto a la banda musical IDEAS ofrece conciertos gratuitos para la población, devolviendo en melodías el cariño que la ciudad le ha brindado.

Ha sido honrado con galardones como el de Vecino Distinguido, en 2005; la Condecoración Monja Blanca, la Orden Isidro Taracena, en 2006, y el Galardón Departamental del Magisterio "Profa. María Chinchilla", en 2015.
Pero más allá de las medallas, su verdadera obra vive en su familia, ya que sus cuatro hijos son maestros de educación musical y sus nietos ya recorren el mismo camino, asegurando que el apellido Velásquez siga siendo sinónimo de música a cada lugar al que vayan.




