El concepto de una vida saludable es comúnmente mencionado, pero ¿realmente comprendes su relevancia?
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Su importancia radica en la transformación de los hábitos contraproducentes para tu bienestar, impactando positivamente en tu salud física, emocional y social.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la práctica regular de ejercicio y una alimentación equilibrada son fundamentales en la prevención de enfermedades como las cardiovasculares, el cáncer y la diabetes. Además, estas acciones contribuyen a reducir los síntomas de depresión y ansiedad, mientras mejoran las capacidades cognitivas y de aprendizaje.

Datos del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social revelan que el 48 % de la población sufre de hipertensión, el 28 % de obesidad y otro 28 % de diabetes. Estas cifras se vinculan a la falta de hábitos saludables.
"Fomentar una vida saludable implica adaptar los cambios deseados a nuestro entorno. Somos seres de costumbres y nuestro cerebro tiene la capacidad de adaptarse a nuevas prácticas, siempre y cuando las abordemos gradualmente", explica Eugenia Ulúan, psicóloga y terapeuta.

El primer paso consiste en tomar conciencia de nuestras acciones habituales, e identificar los patrones de comportamiento que desencadenan hábitos poco saludables.
"Quizás comes en exceso mientras miras televisión o en momentos de alto estrés. Es importante cambiar el rumbo, optando por alternativas más saludables como incorporar frutas o verduras", aconseja. Siempre es un buen momento para comenzar.
Al cuidarte, no solo te proteges de enfermedades, sino que también aumentas el tiempo que pasas con tus seres queridos.

Gradualmente
- Identifica un hábito saludable para adoptar, como reducir gradualmente el consumo de azúcar y sal en tus comidas.
- Establece metas alcanzables y define un plazo para lograrlas, ya sea a corto, mediano o largo plazo.
- Diseña un plan de contingencia en caso de no alcanzar tus metas, teniendo alternativas disponibles para mantener la constancia, como ajustar el hábito.
- Utiliza alarmas y notas para recordarte tus objetivos y mantenerte motivado en el camino hacia la consecución de tu nuevo hábito.
- Registra en una agenda o calendario tus avances y logros diarios, lo cual te incentivará a seguir adelante.
Equilibra
- Prioriza una alimentación balanceada.
- Dedica tiempo adecuado al descanso, duerme entre 7 y 8 horas diarias.
- Actívate físicamente todos los días, camina, baila o muévete durante al menos 30 minutos.
- Mantente hidratado lleva siempre contigo una botella de agua.
- Cuida tu bienestar emocional, dedica 15 minutos diarios a la lectura o actividades que te generen felicidad.
- Mantén una higiene adecuada lava tus manos y dientes antes y después de comer.
- Reduce el consumo de alcohol para preservar tu salud.

Aléjate
- Sal
- Azúcar
- Grasas
- Frituras
- Alimentos procesados
- Gaseosas
- Pasteles
Construye
- Planifica: analiza tus hábitos actuales y los factores que los impulsan. Establece metas reales y elabora un plan detallado para alcanzarlas paso a paso.
- Cambia tu entorno: elimina las tentaciones y busca formas de promover opciones más saludables en tu hogar, como incluir más verduras y frutas, y realizar actividad física al aire libre.
- Busca apoyo: no tengas miedo a pedir ayuda, busca el respaldo de amigos, familiares, o colegas para mantenerte motivado y comprometido con tus objetivos de salud.
- Prioriza: dedica tu tiempo a actividades que promuevan tu bienestar, como hacer ejercicio, disfrutar de un pasatiempo que te apasione o comparte momentos con tus seres queridos.
- Seguimiento: identifica qué acciones te funcionan y cuáles requieren ajustes.



