Descubre la Iglesia de San Juan Bautista en Comalapa, una joya del siglo XVI donde el arte barroco popular franciscano se fusiona con la cosmovisión maya, presentando elementos ancestrales únicos como el "Kot" que vigila desde la parte más alta del templo.
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En el corazón de San Juan Comalapa, Chimaltenango, una joya arquitectónica del siglo XVI guarda en su fachada más de cuatro siglos de historia, sincretismo cultural y fe inquebrantable.
La iglesia colonial San Juan Bautista, fundada en 1564 por la orden franciscana, no solo representa uno de los exponentes más destacados del barroco popular en Guatemala.

También constituye un libro abierto de simbolismos donde la cosmovisión maya y la tradición cristiana se entrelazan en cada detalle.
El templo presenta una fachada estructurada en tres franjas horizontales claramente diferenciadas: el ingreso principal, el coro y una tercera sección de volutas estiladas.
Verticalmente, el conjunto se organiza mediante columnas salomónicas que dividen el espacio y enmarcan las diferentes imágenes religiosas.

En la parte superior, la imagen de San Juan Bautista, patrono de la población, vigila el valle escoltado por los cuatro evangelistas.
Más arriba, dos querubines y la figura de Cristo sobre los siete sellos del Apocalipsis completan la narrativa bíblica. Sin embargo, son los elementos indígenas los que otorgan a esta fachada su carácter verdaderamente único.

El Kot vigilante
Dominando la parte más alta del templo, una figura captura inmediatamente la atención: el águila de dos cabezas, conocida como "El Kot" en la cosmovisión local.
Con una mirada dirigida hacia el oriente y otra hacia el poniente, este símbolo prehispánico representa para los pobladores de Comalapa "el pasado como enseñanza para un mejor futuro", según explican líderes comunitarios.
La misma figura puede encontrarse bordada en los tradicionales güipiles que utilizan las mujeres del municipio, demostrando la pervivencia de este símbolo en la identidad local.

El jaguar y las uvas
Otro de los elementos distintivos es la presencia del jaguar, que para los mayas representa un día sagrado en su calendario ritual, sustituyendo al felino que tradicionalmente simboliza la casa real española de León.
Esta sustitución no es casual, sino una muestra de cómo los artistas indígenas que construyeron el templo incorporaron su propia simbología en la narrativa oficial.
Las columnas salomónicas, característica distintiva del barroco, presentan un elemento adicional: racimos de uvas esculpidos que cuelgan entre sus espirales. Este detalle, que a simple vista podría parecer meramente ornamental, encierra un doble significado: por un lado, la alegría representada en la vid, y por otro, la sangre de Cristo en el contexto eucarístico.

Renacer
El terremoto del 4 de febrero de 1976, que devastó gran parte del altiplano guatemalteco, dejó el templo parcialmente destruido.
Durante varios años, la iglesia permaneció en ruinas hasta que un exhaustivo proceso de restauración devolvió el esplendor a esta joya colonial, respetando cada uno de los elementos originales que hacen única su fachada.





