"No por falta de amor, sino por desgaste natural". Tras 88 años de vida, el músico sampedrano se retira de agrupaciones como Soberana Mam y Murmullos del Valle.
TE PUEDE INTERESAR: Raúl Tejada triunfa en El Salvador y va por más éxitos
La historia musical de San Pedro Sacatepéquez no puede contarse sin mencionar el nombre de Marcos Baudilio Bautista Sánchez, cariñosamente conocido como don Maquito.
Nació el 7 de octubre de 1935 en el cantón La Parroquia, en el seno de una familia donde la música no solo era tradición, sino también herencia y destino.

Hijo de Encarnación Braulio Bautista y Estefana Sánchez Fuentes, desde los seis años comenzó a descubrir su vocación al acercarse a la marimba de su abuelo Juan Bautista, en el sector Los Jazmines.
Entre redoblantes, timbalitos y saxofones, fue afinando el oído y desarrollando una disciplina que marcaría su vida. En sus primeros años tocaba a escondidas, pero su talento era evidente.

Una anécdota que él mismo recuerda con emoción ocurrió cuando su padre lo sorprendió ejecutando el saxofón durante una presentación. Lejos de reprenderlo, le dio su aprobación para continuar, iniciando así una trayectoria que no tendría marcha atrás.

Formó parte de agrupaciones emblemáticas como la marimba Princesita, la Lira Marquense y el conjunto Los Chatos, donde laboró cerca de una década. En aquellos tiempos, el oficio del músico implicaba largas jornadas de hasta doce horas y salarios mínimos; sin embargo, la pasión por el arte compensaba cualquier sacrificio. Con perseverancia y entrega, su nombre comenzó a consolidarse dentro y fuera de su municipio.

Su carrera lo llevó a integrar la marimba de la Policía Nacional de San Marcos, la de Gobernación Departamental, presentaciones en el aeropuerto de Retalhuleu y agrupaciones como Murmullos del Valle y Soberana Mam, además de diversas marimbas locales. Su versatilidad lo distinguió, ya que dominaba instrumentos como bajo de tenor, saxofón, trompeta y contrabajo, cualidad poco común entre los músicos de su generación.

También incursionó en la composición. Entre sus obras destacan Cindy Alejandrina, Caricia de Fulgencia, Fiesta Shecana y El Arbolón de San Juan de Dios, así como otras piezas dedicadas a su familia y a su tierra. Muchas de estas melodías fueron difundidas a través del Canal Cuatro, donde trabajó durante veinte años con la Marimba de Concierto Oro Rey en el programa Teclas de mi Tierra, llevando la música regional a numerosos hogares.

El pasado 1 de enero decidió retirarse de los escenarios. "No fue por falta de amor a la música, sino por el desgaste natural de los años. Me dio tristeza y melancolía, pero me gustó despedirme entre aplausos, gratitud y reconocimiento. Estoy satisfecho de haber servido a mi municipio y de haber sostenido a mi familia con el arte que Dios me regaló", expresó con serenidad.
Hoy, don Maquito no solo es un referente musical, sino un símbolo de perseverancia y orgullo cultural para San Pedro Sacatepéquez, dejando un legado que continuará resonando en cada tecla de marimba y en cada generación que encuentre en la música su razón de ser.





