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Los "narcojuniors" y las "buchonas" rinden así culto a los narcos

  • Por Soy502
20 de noviembre de 2019, 18:11
Los "narcojuniors" y las "buchonas" una forma de rendir culto al narcotráfico. (Foto: Archivo)

Los "narcojuniors" y las "buchonas" una forma de rendir culto al narcotráfico. (Foto: Archivo)

En muchos estados, ciudades y pueblos de México la narcocultura se arraiga cada día más y crece. Muchos jóvenes intentan imitar la ostentosa vida que se dan los capos y quienes trabajan para los cárteles no solo en territorio azteca, si no en otros como Colombia, Ecuador y Centroamérica.

Los "narcojuniors" y las "buchonas" son uno de esos modelos que suman muchos adeptos y su proliferación no solo es en las calles si no se trasladan a las redes sociales y así llegan a muchos lugares, incluso a Estados Unidos, donde también algunos rinden culto a narcotráfico y sus manifestaciones. Además están los narcocorridos que son mucho más antiguos y con mayor presencia en la sociedad.

El perfil del “narcojunior” en Culiacán por ejemplo es un fenómeno preocupante y puede verse, incluso, en las redes sociales, en las que presumen autos, felinos africanos y fajos de dólares frente a la cámara.

La “buchona”, que muestra sus curvas y porta un fusil de alto poder, y los narcocorridos que idealizan a sicarios y capos del Cártel de Sinaloa, son los moldes de un nuevo perfil de pistoleros.

El narcotráfico y sus capos han sido durante 50 años admirados por una parte de la población, que ha testimoniado cómo los delincuentes se pasean por Culiacán en autos de lujo, acuden a restaurantes, discotecas, "arrancones" de autos deportivos, funciones de box, peleas de gallos y carreras de caballos.

Pero desde 2010, aproximadamente, la apología del narcotráfico en Culiacán moldeó el perfil de un pistolero que parece no distinguir entre sus enemigos, la autoridad y la población civil que lo rodea.

El estilo de vida violento y lujoso es parte de una “narcocultura” que parece dejar atrás a los narcotraficantes que hasta regalaban obras y dinero a las clases necesitadas que rodeaban sus territorios.

El “narcojunior” y la “buchona” solamente piensan en ellos y lo presumen con sus automóviles, armas bañadas en oro y con incrustaciones de piedras preciosas, drogas y whiskey. Algunos son hijos de miembros de los cárteles y otros son jóvenes de estrato bajo que buscan alcanzar una vida que no sería alcanzable de una forma convencional.

La “buchona” se opera los labios, los glúteos, los senos y la cintura, viste ropa de diseñador, se alisa el cabello y se toma fotografías con armas de alto poder en sus manos.

En el interior de Guatemala y Honduras es común ver este tipo de culto en la vestimenta de hombres y mujeres, sobre todo en desfiles hípicos, ferias y conciertos de música de banda.

Con información de El Siglo de Torreón

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